Crónicas urgentes

5 julio, 2018

Por Claudia Constantino

Morena en el pantano

Una vez pasado el asombro de la contundente victoria de Andrés Manuel López Obrador en la elección del primero de julio, lo que sigue es el análisis, menos romántico ya, del cómo, pues AMLO no sólo se hizo de la presidencia de la república sino de la mayoría en el congreso, así como del control de más estados de los que llegó a imaginar en su “sueño más guajiro”; del cómo salió de las apestosas aguas del pantano electoral con Morena en hombros.
Porque la forma más idílica de ver esta histórica victoria es atribuirle todo a la voluntad popular, a los millones de mexicanos que acudieron a las urnas y votaron por Morena en todas sus variantes, tanto buenas, como malas. Sin menospreciar tantos votos bien habidos, hubo, también, otros de muy extraña procedencia.

Es cierto que se presentaron una serie de traiciones y complicidades en las últimas semanas de la campaña, y que el voto corporativo fue sesgado a la opción “lopezobradorista”, sin embargo esto no ocurrió espontáneamente, sin control y sin razones, por lo que, para ir más allá del “sospechosismo” o la “maledicencia”, habrá que observar cuidadosamente dónde se insertarán los personajes del “acabado PRI”, qué pasará con figuras importantes y emblemáticas del PAN, adónde irán a parar los casi aniquilados partidos pequeños, desde los que perderán el registro, hasta el otrora dominante PRD.

A todos nos queda claro que López Obrador llega con un amplio poder fáctico y moral que le acerca una votación tan copiosa y a una distancia tan grande entre sus votos obtenidos y el segundo lugar. Sabemos ya que no tendrá un sólo pretexto para no hacer las cosas bien, pues su margen de maniobra es total.

Es tanto lo que ha prometido, que la alta expectativa causada por Vicente Fox en su momento, es cosa de niños, comparativamente con lo que esperan los millones de mexicanos, que piensan que el tabasqueño es “lo mejor que pudo ocurrirle a México”.

No se han hecho esperar las voces que plantean que este esplendor de Morena, no es otra cosa que la nueva cara del viejo sistema, empero son más los que apuestan a que este será un parteaguas en el régimen político de México. La verdad es que el modo de hacer política en este país ya cambió y son muchísimos los ojos críticos que observan, opinan y juzgan la actuación de políticos y funcionarios, por lo que hay menos espacio para las componendas en lo “oscurito”; además, los mexicanos hemos aprendido a cuestionarlo todo, a preguntar, a informarnos y a organizarnos para ser tomados en cuenta.

La agenda apremiante del país sigue ahí, nadie la ha congelado o remediado como por arte de magia; sabemos que es urgente avanzar en ella y no será por decreto presidencial. Los retos son vastos, no obstante, es la mejor oportunidad que tenemos como sociedad para divisar un cambio. Se ha apostado por ello, y seguramente, llegado el momento, se exigirán resultados.

Vuelvo al punto de que será muy importante observar las nuevas caras del espectro político y tener bien claro dónde se insertarán las viejas y porqué, pero sobre todo para qué. Ya hemos visto castigos ejemplares para los soberbios: ojalá los militantes de Morena aprendan de las experiencias de los vencidos en este tema… ¡porque con la vara que midieron serán medidos!

Es duro imaginar a un hombre con el perfil de Cuitláhuac García convertido en gobernador de Veracruz. Sin duda va a necesitar mucha ayuda y espero que la acepte, la sepa escoger, y no todo se lo impongan. Concediendo que el único requisito para ser gobernador es que te postulen y que la mayoría vote por ti, deseo para Veracruz que los colaboradores de este gobernador sin currículum sean los correctos. La base primaria sobre la que Andrés Manuel centró su campaña ganadora, que alcanzó para que su candidato en Veracruz ganara también fue el combate a la corrupción.

Y es tanto lo que esperamos ver en ese rubro que hasta se antoja complicado erradicarlo; no alcanzamos a imaginar cómo caminaría México sin ese elemento, de modo que el nuevo presidente tiene mucho que mostrarnos, y más que enseñarnos, pues millones esperamos que todo lo planteado no sea un cúmulo de ocurrencias con la única certeza de quien no las tiene que cumplir.

Por hoy, ya comencé la lectura de su último libro: 2018 La salida. Decadencia y Renacimiento de México con el deseo de que cada cosa ahí compendiada tenga suficiente de fondo para llevarse a cabo. Si se atrevió a ponerlo en negro sobre blanco, debió tener las mejores razones. Ha llegado el tiempo de saber si no fue sólo la obsesión por el poder. Las dudas y las suspicacias son incontables. La esperanza es igual de grande.

En este match point que la suerte lleve a México y a Veracruz del lado más luminoso de la historia. Por todos los que creen en López Obrador y por todos los que no, pero quieren hacerlo. El líder citó muchas veces, en campaña, a Díaz Mirón: “hay aves que cruzan el pantano y no se manchan, mi plumaje es de esos”. Ojalá que así sea, en su caso, y en el de la mayoría de los que representan a su proyecto personal: Morena.

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