Crónicas urgentes

31 julio, 2018

Por Claudia Constantino

Mujeres enfrentadas

En Nigeria, los militantes del grupo islamista “Boko Haram” han secuestrado a más de dos mil mujeres y niñas para usarlas como su “nueva arma de guerra”. Desde comienzos de 2014 las atavían del modo más hermoso para atarles explosivos al cuerpo y obligarlas a inmolarse en zonas llenas de gente. Las más afortunadas (muy pocas de ellas) logran escapar y encontrar ayuda en lugar de detonar las bombas.

El fotógrafo de The New York Times, Adam Ferguson, ha fotografiado a las sobrevivientes, y con ello se hizo ganador del primer premio del prestigioso concurso de fotografía anual “World Press Photo”, que por estos días presenta su exposición en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México.

Ayer tuve la oportunidad de echar un vistazo a esta y otras realidades, que son lo cotidiano para mujeres de todo el mundo. Son millones las mujeres que sufren todo tipo de abuso, cuyos derechos son negados en un desprecio por su vida brutal.

En nuestro país, los directores Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro se han unido para adaptar el libro de la periodista Lydia Cacho, Los demonios del Edén, obra que trata sobre la pornografía y la prostitución infantil; los afamados directores por esta vez serán los productores; la dirección correrá a cargo de la visión de otra mujer, Patricia Riggen.

Porque en nuestro país la suerte de las mujeres no es mucho mejor que en otras latitudes del planeta, las cifras de los feminicidios es escandalosa, pero pareciera que ya nos acostumbramos a mirarlas con indiferencia; así nos hemos convertido en el país de Latinoamérica donde más asesinatos de mujeres se cometen cada año.

En este desolador contexto, el presidente electo ha asegurado que muchas mexicanas destacadas participarán en su gabinete y llevarán las riendas de asuntos tan vitales como la gobernabilidad del país. Tal será el caso de Olga Sánchez Cordero, quien no será la única en el primer círculo del poder de Andrés Manuel López Obrador a partir de ya mismo. Veremos en primera línea a Graciela Márquez Colín, como secretaria de Economía; a Norma Rocío Nahle García, en la secretaría de energía; a Luisa María Alcalde, como secretaria del trabajo y previsión social; a Alejandra Frausto Guerrero, como secretaria de cultura; a Josefa González Blanco Ortíz Mena, como secretaria de medio ambiente; a Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, como secretaria de la función pública; a María Luisa Albores González, quien será secretaria de desarrollo social.

Y seguramente veremos a muchas más en puestos clave, como la dirigente, al menos de membrete, de Morena, Yeidckol Polevnsky, o a la invaluable, si nos referimos al triunfo de AMLO, Tatiana Clouthier; o la mismísima Beatriz Gutiérrez Muller.

A pesar de que han pasado ya nueve años desde que la cuota de género está contemplada en el diseño jurídico de nuestra legislación, ha sido enorme la resistencia cultural con la que las mujeres se han topado en su carrera para ocupar más cargos en el ámbito político.

Si no ha sido posible detener la violencia en contra de las mujeres en México, y a miles les ha costado la vida sin que sus victimarios paguen por ello, tampoco ha sido posible parar la violencia política, la que intenta coartar la participación política de quienes se proponen luchar en contra de costumbres, tendencias y resistencias.

Así que es una pena que una vez alcanzada una posición política de excepción, nuestras legisladoras se ocupen de atacarse entre sí, en lugar de hacer frente común. Son tantos los asuntos de justicia para las mujeres pendientes, que resulta increíble que las legisladoras se enfrenten para defender los intereses partidistas de sus jefes políticos.

En el congreso de Veracruz ahora mismo tenemos tal caso, vemos a la diputada María Josefina Gamboa Torales, con su ya legendario estilo agresivo, emprender todo tipo de acusaciones y descalificaciones en contra de su compañera, al menos de legislatura, Cinthya Amaranta Lobato Calderón, con el pleno apoyo de María Elisa Manterola Sainz, también de la fracción parlamentaria del PAN.

Ambas legisladoras panistas han advertido que denunciarán penalmente a la que fuera su compañera de bancada y que ahora milita en Morena. A su más puro estilo, Gamboa Torales ha lanzado un “esa sonrisa se te va a borrar y verás lo que te va a pasar”. Es duro ver a las mujeres enfrentarse de esta manera. Lamentable. Sigamos observando de muy cerca “qué le va a pasar…”.

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