Recuento

Por Ángel Martínez Armengol

Encuestas, debates y ataques

Tras el debate de ayer, el tercero y último entre los candidatos presidenciales, en Veracruz ya solo resta esperar a que se realice el segundo encuentro entre candidatos a la Gubernatura de Veracruz. Será este viernes (ya en plena jornada futbolera mundialista) en el Museo de Antropología y será sin duda un encuentro que sacará chispas.

Ya vimos cómo los presidenciables se dieron con todo. Salieron a relucir las acusaciones entre los tres candidatos postulados por partidos, Anaya, López y Meade, tanto de corrupción como de pactos y connivencias con el adversario.

Fue un encuentro por momentos hilarante y jocoso, en el que tanto Ricardo Anaya soltó una batería de señalamientos de asignación de contratos directos a un empresario que calificó como el favorito de Andrés Manuel López Obrador. Sus dichos, me parece, pudieron haber provocado el efecto deseado: poner sobre la mesa y para efectos propagandísticos la idea de que AMLO también mueve sus influencias desde posiciones de poder político para favorecer a hombres de negocios. Ya se verá si le resulta la estrategia.

Andrés Manuel me pareció muy instalado en su papel de puntero en las encuestas e inalcanzable. Y por lo tanto evitó en todo momento responder directamente los señalamientos que le hizo principalmente Anaya aunque también José Antonio Meade. Repitió sus dichos consabidos: la corrupción es la responsable de todos los males del país y, por lo tanto, acabándola, se acabarán también los problemas. Volvió a anunciar los nombres de personas que formarían parte de su futuro gabinete presidencial, algo que me parece a todas luces ocioso e innecesario, porque los somete a un escrutinio excesivo y los pone en una situación de alta vulnerabilidad, incluso sujetos de intrigas palaciegas que los hagan tropezar y, a la mera hora, que se les caiga la postulación.

Además en este tercer debate quedó más claro que el parlare no es lo suyo para López Obrador. Se le notaba incómodo, por momentos abrumado, tardo en responder y/o en evadir las acusaciones que le atizaron. Amén de realizar una articulación lenta de sus ideas para defenderlas de los cuestionamientos que recibió de sus adversarios pero también de los periodistas que moderaron el debate. Por ejemplo en el caso de la reforma educativa quedó claro que la modificará porque hay aspectos de ésta que no le gustan. Pero no cuáles son esos aspectos ni hasta qué calado se llegará en los cambios que le hará a toda la legislación (constitucional y secundaria) que comprende dicha reforma.

Ese flanco débil de AMLO fue ampliamente aprovechado tanto por Anaya como Meade para articular y replicar con rapidez y lanzar sus señalamientos que quedaron ahí. Fue sin duda una estrategia (y si no lo fue se le pareció mucho) para golpear al puntero de las encuestas, tratando quizá con ello de acortar la distancia les separa en las poco más de dos semanas.

Lo cierto es que ayer mismo, unas horas antes del debate, se difundió una encuesta financiada por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y elaborada por la Fundación Este País y las empresas Berumen e IPSOS.

El estudio completo destaca que se levantó en una muestra de 13 mil entrevistas en todo país para estudiar las preferencias políticas e intenciones de voto de los electores. Además se levantaron sondeos similares en las entidades que tienen elección para gobernador, incluyendo Veracruz, claro está.

Bueno pues en la encuesta de Coparmex la intención de voto por López Obrador es del 41.7%; para Ricardo Anaya ronda el 21%, para José Antonio Meade es del 13.6%; Jaime Rodríguez, El Bronco, 2.3%, y hay un 21.5% de Indecisos (No saben o No Respuesta).

Esos datos si bien no se mencionaron en el debate de ayer, sí rondaron el contexto en el que se desarrolló dicho encuentro. Y eso quedó probado con los ataques y acusaciones mutuas entre los candidatos.

Sin duda la encuesta de la Coparmex hirió sensibilidades políticas. Y es probable que esté presente también en el contexto en el que se mueva y realice el debate entre candidatos a la gubernatura de Veracruz.

Esto porque los resultados de intención de voto son estos: Cuitláhuac García Jiménez, 35.9%; Miguel Ángel Yunes Márquez, 34.1%; José Francisco Yunes Zorrilla, 13.1%. Hay un 9.7% de indecisos que declaran no saber aún por quién votar y un 5.6% que declara “ninguno”.

Estos datos seguramente cayeron como un balde de agua fría en el cuarto de campaña de la coalición PAN-PRD-MC y en las oficinas gubernamentales desde las que se mueven los hilos para catapultar la candidatura del hijo del gobernador.

La estrategia para el debate del viernes será repetir la dosis de lo ocurrido ayer: un ataque directo y sistemático contra el candidato del Morena y para ello se cuenta con la candidata del Panal, que ha cumplido el papel de ariete para arremeter en su contra.

Bueno ya se verá.

Twitter: @AngelArmengol

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