Académicos de la UV y la U. de California coordinan número de Human Ecology

enero 5, 2022

Redacción/El Demócrata. De las relaciones del humano con los animales domésticos, la que tiene con los perros es quizá la más antigua y seguramente la más versátil, plantean los científicos Luis Pacheco Cobos, de la Universidad Veracruzana (UV), y Bruce Winterhalder, de la Universidad de California, Estados Unidos, en el texto introductorio al número especial sobre perros que prepararon para la revista Human Ecology

Se trata del Volumen 49, que reúne nueve artículos de prácticamente todas las regiones del mundo –Eurasia, Norte y Centro América, Australia, Siberia, Nueva Zelanda, Columbia Británica (Canadá), por citar algunos–, cuyos contenidos están abocados a singulares aspectos de las interacciones humano-perro, en una extensa línea del tiempo, abarcando desde el paleolítico a la época contemporánea. 

“Cubre gran parte de la historia evolutiva del humano moderno y es interesante que haya sido en compañía de los perros”, expuso en entrevista Pacheco Cobos, adscrito a la Facultad de Biología de la UV. 

Un punto más que destacó del volumen editorial –que a partir de diciembre de 2021 está en circulación– es su carácter multidisciplinar, toda vez que el eje central de los artículos es la relación humano-perro, desde diferentes contextos y haciendo uso de evidencias arqueológicas, históricas, ecológicas, bioquímicas, etnográficas y genéticas. 

“Hasta ahora, lo que se sabe es que el perro es el primer animal domesticado y pasaron varios miles de años antes de que volviera a domesticarse otro animal”, subrayó el científico. 

Son varias las hipótesis con que se intenta explicar cómo ocurrió tal acercamiento entre las especies de cánidos y homos; precisamente en el número especial un par de contribuciones tocan tal punto. De Eurasia se revisa la idea de que los perros se domesticaron a partir de los lobos; al tiempo que se presenta el estudio de documentos históricos sobre las interacciones observadas entre sociedades nativas de Australia y los dingos. 

“Ambas contribuciones llegan, más o menos, a los mismos resultados; es decir, por el tiempo de interacciones y cuidados que se tiene para con los cánidos, explican cómo se dio la domesticación, pero ese es el primer paso, el acercamiento, lograr reproducir a la especie y tenerla junto.” 

Otras colaboraciones hablan del uso de los perros para el transporte de productos, lo cual permitiría cubrir más distancias; en consecuencia, es posible decir que contribuyó a la dispersión humana por el mundo. A propósito de ello, uno de los artículos versa sobre la colonización de lugares remotos, como Nueva Zelanda. 

Una más de las colaboraciones es sobre las interacciones con perros en cultivos de bosques tropicales de Belice. Incluso, un artículo profundiza en la salud humana y la canina en áreas rurales, enfocándose en revisar si existe un vínculo entre la riqueza de las familias y el estado en que se encuentran sus perros. 

“Se habla de coevolución porque al estar en interacción y establecer una relación mutualista, ambos se ven beneficiados. Dependiendo del tipo de ambiente en el que nos encontremos, hay adaptaciones o características que promueven los humanos en los perros que han permitido el acarreo de material, desplazarse más rápido, el cuidado de rebaños o colonizar nuevos territorios.” 

En términos generales, este número especial de la revista científica es sólo una muestra de la vasta, incluso pareciera infinita, relación entre el ser humano y el perro. Como muestra, Pacheco Cobos citó el papel que éstos tuvieron en las culturas originarias de Mesoamérica, de lo cual da cuenta un número considerable de piezas prehispánicas en distintos museos mexicanos. 

Para consultar este número especial puede ingresar a la Biblioteca Virtual de la UV, específicamente en la Editorial Springer, en las bases de datos del Consorcio Nacional de Recursos de Información Científica y Tecnológica (Conricyt). 

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