Ballet Folklórico de Guanajuato narra influencia africana en cultura de México

Guanajuato. La herencia africana en la cultura de México fue el tema que el Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato, dirigido por Roberto Martínez Rocha, escenificó durante su presentación titulada “Sangre mestiza: nuestra tercera raíz”, en la XLVI del Festival Internacional Cervantino.

En punto de las 20:00 horas del martes se dio la tercera llamada para iniciar el espectáculo, pero desde una hora antes la gente ya había ocupado las sillas y gradas colocadas en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas, la cual se saturó ya que el Ballet es uno de los eventos con mayor convocatoria.

Enseguida dos cantantes aparecieron debajo del escenario uno en cada extremo y acapela entonaron “Zapateando y coqueteando” y tras las primeras estrofas las cortinas se abrieron y alrededor de 30 bailarines con trajes blancos africanos comenzaron con el baile, mientras los músicos detrás hicieron sonar los tambores.

Después de un par de bailes más con trajes típicos de su región, dos hombres con flores y mechones en sus ropas danzaron en una especie de ritual y las palmas de los asistentes los acompañaron ante la petición de los protagonistas, así como de los tres músicos.

Del ambiente de fiesta se pasó al drama, al escenificarse el momento en que los conquistadores que llegaron al continente africano azotaban a los esclavos negros, quienes proferían gritos de dolor; mismos que causaron conmoción entre los niños que estaban en el público, los cuales preguntaron a sus padres porqué les estaban pegando.

Sin embargo, la música de jarana regresó al escenario el baile alegre y multicolor, haciendo alusión ya a la mezcla que se dio en territorio mexicano, principalmente a la zona tropical, a donde fueron trasladadas las etnias como fuerza de trabajo, y junto con ellas sus tradiciones las cuales se incorporaron a la música.

Así, el recorrido hizo su primera escala en Guerrero, “La iguana” a cargo de las mujeres, luego otro grupo de ellas salió con sus faldas amplías y trenzas para poner el ritmo de la jarana “La indita” en una pequeña plataforma, que después sirvió para que una pareja iniciara el zapateado sobre ella al ritmo de “Si tu boquita fuera”.

De nuevo el escenario fue ocupado por decenas de bailarines con otro popular tema para hacer la transición entre gritos y chiflidos como parte del espectáculo ahora hacia Veracruz, con los sones jarochos que incluyeron a ritmo de “Canto a Veracruz” y ”El colás”.

Una de las canciones que más gustó fue la popular “La bamba”, ya que las parejas con sus trajes tradicionales blancos sacaron listones rojos que colocaron en el piso y poco a poco con los pies armaron un moño que luego levantaron para mostrar al público, el cual explotó en aplausos.

Enseguida las mujeres salieron del escenario para dar oportunidad a sus compañeros de lucir el zapateado en “El jaquetón”, y posteriormente se retomó la fusión africana con tambores y panderos decorados con listones de los colores de la bandera mexicana seguido del tema ”Por los caminos del sur”.

Una voz en off hizo una reseña de la conquista y el encuentro entre dos continentes, cuya tragedia se hermanó por la pasión del baile y los negros, que en la mezcla de castas se tornaron cimarrones, celebraron su libertad, entre el golpeteo de las maderas africanas y rasgueos de cuerdas españolas.

Con el tema “El Gavilancito” se voló hasta la Costa chica, en donde bailarines vestidos de negro, sombreros en forma de cuernos y listones multicolores presentaron “El baile de los diablos”, luego dieron paso al zapateado de sus compañeros con “El patito”, “El Zarate”, y “La iguana”, y concluyeron con un verso de Pinotepa Nacional.

Con ello dieron pie a la cultura zapoteca, y en una especie de peregrinación con un estandarte religioso los bailarines salieron con sus trajes de tehuanas para la “Sandunga” y “La totopera”; y después mudarse a la región de Tabasco con “El Pochitoque Jahuactero” y “Mis blancas mariposas”.

Finamente más de 20 hombres zapatearon al ritmo de la marimba, al cual se unieron las mujeres y luego un flautista dio las notas finales, mientras que dispersos entre el público se pusieron de pie niños vestidos de blanco y paliacates rojos, que al igual que los músicos en el escenario tocaron tambores, lo cual fue una sorpresa para los presentes.

Al cabo de dos horas de un gran espectáculo, el cual también incluyó un duelo de bombas (dichos con rimas) entre hombres y mujeres, los alrededor de 100 integrantes se despidieron con el tema “Vamos a Tabasco”, ante una gran ovación, la cual sirvió para marcar su salida del escenario por los extremos inferiores, sin perder el ritmo.

Fuente: Notimex

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Back to top button
Close