Cada mañana está más fuera de sí

enero 1, 2021

Iniciamos un nuevo año… y lo iniciamos mal. Y es que, como si estuviera lejos del mundanal ruido, como si actuara fuera de foco de las potencias internacionales a salvo de sanciones y reprimendas, el régimen modito Tepetitán sigue haciendo de las suyas.‎ Y así es imposible. No cabe en ningún paralelogramo de fuerzas imaginable, pues sólo actúa como si la virgen le hablara, a despecho de todos los demás, violando todos los márgenes de acción.  

‎Como todo organismo descompuesto, como toda especie en peligro de extinción, el regimencito mexicano está mutando en reversa, peor que el coronavirus que lo hace hacia adelante. Enseña lo peor de sus mañas proverbiales, amenaza, asusta, corrompe, destruye, en un afán en realidad insondable, seguramente predecible para mal. 

Son afanes de última hora, viejos artilugios para permanecer eternamente. A fin de cuentas, para eludir el castigo de las urnas, para evitar el castigo merecido, el repudio del pueblo a sus rapiñas, a sus sañas inauditas, a un modo de proceder antinatura. 

Escoge lo peor y lo más conocido de los viejos artilugios para enquistarse y continuar medrando. Piensa, si es que lo hace, que no puede ser descubierto, pero enseña la cola cada vez que se mueve o trata de respirar, como el que sabe que sus días de preeminencia están contados. Pero todo esfuerzo para amedrentar se le regresa como un bumerang.  

Acciones cobardes que también obedecen al miedo sordo 

El régimen modito Tepetitán ya ha sido sentenciado de antemano. Sus acciones huelen a viejo, son ampliamente repudiadas, pues de ellas se mantuvo a contrapelo de la sociedad mexicana, cansada de tanta agresión a sus principios, a su dignidad y a su integridad convaleciente. De nada sirven las amenazas de Pemex y de la CFE para crear el desconcierto, para afirmar que si no estuvieran ellos, el país caería en el caos. 

Ya no le importa a qué gancho se cuelgan. Pero eso de dictaminar la extinción de las reservas en un país flotando en petróleo, más eso de provocar criminales apagones en contra de enfermos hospitalizados, son acciones cobardes que también obedecen al miedo sordo. 

Porque es bien sabido que chango viejo no aprende maroma nueva. Los corruptos son los actuales, además impúdicos y cínicos, asaltando a población abierta y a la luz de cualquier día. México está preparado para responder, porque la confianza ciudadana se agarra de los asideros para apoyar un verdadero cambio, no el de peluche y celofán que se le ofrece… y jamás se concreta. 

En el país de la desigualdad no tienen cabida los farsantes 

Pero atacan sin piedad, sin proporción, creyendo que todavía se amarra a los perros con longaniza, creyendo que sus ataques arteros pueden prender en caldos de cultivo que ya no les pertenecen por el abuso descarado que practican. La opinión pública les ha dado la espalda, y no hay marcha atrás.  

Los mexicanos saben que ya pasó el tiempo de lamentarse, saben que ya es tiempo de arrimar el hombro alrededor de los que todavía conserven programa objetivo y buena fe para ejecutarlo. En el país de la desigualdad ya no tienen cabida los impostores ni los farsantes. 

A pesar de que somos el país por excelencia del atraco de los empoderados, no obstante que hemos perdido innumerables batallas por la falta de identidad nacional frente al invasor, a pesar de que todavía no nos aceptamos como somos, y despreciamos el rico mosaico de nuestro mestizaje, seguimos velando armas. Estamos listos para responder con la fuerza inmejorable del sufragio popular.  

La mayor industria del país ya está en la bancarrota esperada 

Los impostores se nutren del encono y se confabulan para frenar la evolución social, para someternos. Los fascistas en el mando se burlan de los compromisos a cielo abierto con los más pobres, de la defensa del patrimonio originario. En ningún país moderno pasa esto. Hemos sido llevados al límite de la ruindad. 

En búsqueda de los culpables, ya pueden irse hurgando otros pretextos para cubrir los fracasos de las empresas energéticas, hasta hace muy poco nacionales, no se le debía haber encargado la jefatura de ese sector a un sujeto que no pudo echar a andar un abarrote refresquero en Villahermosa.  

Se trata de la mayor industria del país, que ahora ya está en la bancarrota esperada, con un déficit financiero de tres billones de pesos, y una capacidad succionadora infame de todos los presupuestos de los programas productivos del campo y de la ciudad, esperando abalanzarse sobre las reservas monetarias. 

No hay desastre sanitario, no hay emergencia nacional no declarada que alcance para justificar una catástrofe económica de esa magnitud, menos los trastupijes distractores para no darnos cuenta de lo que en realidad está pasando fuera de cuadro. 

Sólo un par de zapatos, pantalones raídos y un plato de frijoles 

El país está en ruinas. No hay casi nada que funcione. El daño provocado por la ignorancia y la voracidad corrupta de los nuevos mandarines ha sido más letal que cualquier virus, que cualquier terremoto, que cualquier guerra civil, que cualquier sarracina de los grupos de la delincuencia organizada, encubiertos por el régimen de turno. 

Mientras todo sucede, un par de zapatos, pantalones raídos y un plato de frijoles es lo que ofrece la concepción moderna de los huehuenches como estilo de vida de hoy y para siempre. Es el objetivo máximo que se propone para cada uno de los habitantes. Porque, dicen, como te ven te tratan, y así no puedes ser objeto de un secuestro.  

Y es que, para los mamarrachos de turno, el que ostenta más recursos, genera desconfianza, produce aversión social, pero esto, de por sí es un mameluco difícil de tragar, aplica para todos, menos para el círculo familiar enriquecido, ni para la cauda de favoritos en la cima del éxito económico.  

Las carísimas aventuras de los juniors en Dubái. Sus jets privados 

Un ideario moral, un programa inverso, surgido del trastorno límite de una personalidad atribulada por la ignorancia y el maltrato infantil. Toda una propuesta insensata de locura ‎sobre la nueva normalidad que trata de establecerse, después de haber destruido las bases de crecimiento del país.  

Una visión descarada sobre el futuro inmediato de México. ‎El “caudillo”, el que intenta y proyecta proletarizar la vida mexicana ya fijó sus objetivos. La cónyuge, ‎una dizque doctora en letras que elogió a su Mamado Nervo es, junto con el infame, igual de culpable por la hipocresía de su institucionalidad.  

Son los que han guardado mutis sobre las carísimas aventuras de los juniors en Dubái a bordo de sus jets particulares, los que no critican sus Lamborghini, los que dicen odiar a los ricos y han convertido su sexenio fallido en un adoratorio chichimeca para los más feroces empresarios del llamado neoliberalismo. 

¿Aguantar el estropicio verbal de un lenguaraz cada mañana? 

Sostengo, sin duda alguna, que no puede haber político, ser humano ni habitante capaz de aguantar el estropicio verbal de un lenguaraz. 

Está fuera de toda proporción, de todo recaudo, de toda sesera.  

Lejos del mundanal ruido.  

En realidad, lejos de sí mismo.  

¿No cree usted? 

Índice Flamígero: Y le dan cuerda… El presidente Andrés Manuel López Obrador fue calificado como el segundo líder de gobierno con mayor aprobación en todo el mundo por Morning Consult Political Intelligence, la compañía número uno en el mundo con ranqueos en tiempo real. Solamente rebasado por Narendara Modi, primer ministro de India, el político tabasqueño resultó tener índices de aprobación por encima de Angela Merkel, Emmanuel Macron o Justin Trudeau; su nivel de aceptación es muy similar al de Scott Morrison, primer ministro de Australia. De acuerdo con el “rastreador de calificación de aprobación de líder global” publicado en el sitio oficial de la consultora, este ejercicio consiste en averiguar el índice de aprobación de los líderes de gobierno en Australia, Brasil, Canadá, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, México, Corea del Sur, España, Reino Unido y Estados Unidos. 

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