¿Controlarán los militares los resultados de la elección de junio?

abril 28, 2021

Uno de los absurdos más recurrentes de este régimen de cuarta… transformación (je, je, je) es sostener que los mandos militares son honrados por convicción, y por eso es por lo que se les encarga toda la vida civil de este territorio. ‎Al contrario, nunca se ha confirmado que los entorchados sean honestos en el manejo de algún asunto público. A lo mejor, han tenido cargos, pero ninguno comprobado. 

‎Puede ser más honrado un policía, pues al menos, éste está capacitado para disuadir, no para exterminar al enemigo. Se trata de un comentario aberrante, por discriminatorio, pero no quiero dar ideas. Para este comentario, basta ver cómo, desde hace ya varias décadas, los militares de postín se han alineado para ser comparsas y caravanas del narcotráfico organizado. 

Lo demás, parece ser una contradictio in adiecto o, en castellano, una afirmación descocada que en el adjetivo lleva la respuesta contradictoria al sustantivo. Y es que a todos consta que las Fuerzas Armadas han servido de cómplices en el terreno del trasiego macabro, en las desapariciones extrajudiciales y varias linduras más con una actitud obediente y obsecuente. 

La militarización de la vida nacional nunca ha sido garantía de nada en México, excepto para algunos episodios de la aplicación del Plan DN III E, pues sus otras participaciones en terremotos, huracanes, ciclones y tragedias sociales han dejado testimonio de rapiña. Al pueblo le consta cómo es que, lamentablemente, han sacado las uñas a la primera oportunidad. 

Se trata de revivir aquí el pinochetazo desde Palacio Nacional 

Al sonsonete de la privatización, que era patrimonio del neoliberalismo, según el catecismo chairo en boga, ha seguido la militarización para engordar los cochinitos electorales, a costa del sufrimiento y la desesperanza. Todo, por andar poniendo el país en manos de quien nunca tuvo una idea popular acerca de lo que debe hacerse del poder del Estado en una Nación.  

Solamente se trata del pinochetazo revivido, el panteón que albergará los cadáveres de la supuesta modernidad transformadora, si alguien no se opone. Estamos en manos por lo pronto de quienes apenas ayer quisieron que un procurador de justicia militar y un juez verde olivo de control pudieran ejercer acciones contra cualquier sospecha sobre los civiles: el Gorilato. 

Casi todos los bisnes para los entorchados de Lomas de Sotelo 

A la lista de los golpes silenciosos, más escandalosos que los golpes normales, el quinto jinete de la desconfianza, el de los pactos de inmunidad, suma los videos de Ovidio El Ratón Guzmán, que hizo recular al “caudillo” en su fallida aprehensión… los asilos políticos al gusto bolivariano… los hospitales de cinco estrellas en Perisur para alojar antes de pisar el terreno de cualquier reclusorio al delator de los entrambuliques petroleros más caro del mundo‎ 

…el simulacro de la mega central avionera de Santa Lucía… los adobes para los cuartelillos de la Guardia Nacional… las sucursalitas del Banco de Bienestar que se asignarían a dos pillos cercanos a Gabriel García… los recursos del sector salud y de las vacunas para regodeo de los entorchados de Lomas de Sotelo. 

Suplantan el servicio civil tributario por galones de cartón 

Por si algún clavo le hiciera falta a la cruz, la decisión absurda de regalar la administración, el cobro de impuestos del SAT, la vigilancia y recibo de los moches en las aduanas, puertos y aeropuertos por parte de la soldadesca es mucho más de lo que a un descocado se le puede ocurrir. 

Es suplantar el servicio civil tributario por medallas y galones de cartón y cambiar de un plumazo la representación del Estado en las fronteras terrestres, marítimas y aéreas. Es pasar por encima de la ley, de la administración y de la Constitución, por el sólo lujo de creerse el dueño de la patria. Es confiarle a los mismos que por incumplir sus funciones han dejado que crezcan en los páramos ‎del altiplano los ejércitos paralelos de El Chapo, de El Mencho, de Los Zetas y de El Pitirijas, por decir lo menos. 

Es ponerle un sello de país bananero, absolutamente militarizado y dependiente del cañón de los fusiles a un país que lo que requiere en estos momentos es mandar una señal de certeza, de seguridad, de certidumbre, a los inversionistas del mundo.  

Es volver a asustar con el petate del muerto a los enormes capitales que se fugaron asustados por el mismo de siempre, y que pensaban regresar, acaso, y a los que todavía pueden generar aunque sea un solo empleo, por el amor de Dios.  

Los militares, hasta la madre de vejaciones públicas y privadas, saben que sólo son los guardianes para que se cumplan pactos de inmunidad que protegen hasta el final del sexenio fallido a los ladrones petroleros, a los magnates del neoliberalismo y a los narcos sangrientos. Todo, para que el “caudillo” de marras se siente en una Silla que jamás usará para algún bien en concreto. 

Los militares castigaron sin piedad a los luchadores sociales 

‎El costo político de tanta sandez es impagable. Nadie le ha dicho al hombrecillo de Tepetitán que los platos rotos tuvieron que ser pagados por el ajusticiamiento de cientos de inocentes que yacen en el fondo de las bahías acapulqueñas, en las profundidades de la barranca de Oblatos, en los patíbulos de las escarpadas sierras y en las mazmorras del viejo Palacio Negro de Lecumberri. 

Porque ahí, los militares hoy empoderados y ensalzados por el actual regimencito, castigaron sin piedad a los luchadores sociales emblemáticos, a los que siempre protestaron por los abusos de militares, por la entrega del patrimonio soberano, por el reclamo de la justicia negada, por las masacradas libertades civiles y democráticas. 

Los grandes hombres de México en los terrenos intelectual, artístico, ideológico, los enormes exponentes de lo mejor de nosotros mismos fueron cegados de la vida y violentados en grado extremo por los militares en connivencia con los pontífices del sistema, completamente alineados para defender privilegios de grupito que se enriquecieron hasta la décima generación.  

Decenas de militares enjuiciados en los tribunales de ese fuero 

Ellos, los vejados, y nadie más que ellos, nos precavieron de los costos sociales, económicos y políticos que tendríamos que pagar las generaciones subsiguientes, si no se atendían las protestas sociales hachas al borde del sacrificio extremo e impune. 

Con las decisiones del inquilino de Palacio ahora muere toda una historia de luchadores emblemáticos por las libertades democráticas, porque el hombrecillo quiere un país de conformistas, de mudos, de ciegos, de desechables, más un lugar sin límites administrado por la rapiña militar, la misma que provocó en gran parte lo que padecemos. 

Nadie le informó, ni creo que le interese, que decenas de militares están enjuiciados en los tribunales de ese fuero por diferentes delitos graves, entre ellos asalto en despoblado, abusos de autoridad, falsedad en declaraciones, delitos contra la salud, privación ilegal de la libertad… 

…extorsión, extralimitación de funciones, usurpación de profesión, desobediencia, violación equiparable contra sus propios compañeros de armas, actos deshonestos contra mujeres, hombres y menores de edad de todo género, abuso de autoridad causando la muerte del inferior de grado o subalterno, deserción franca y de plaza, enajenación de pertenencias del Ejército, insubordinación por vías de hecho, más un largo etcétera de delitos graves y a veces impublicables. 

¿Somos ya un país bananero absolutamente militarizado? 

Son éstas las absurdidades y estulticias de la Cuarta Corrupción. Son las decisiones a contrapelo del “caudillo”, el que ahora quiere que la soldadesca controle los resultados de la elección intermedia de junio de este año.  

Ni con eso podrá hacerle frente al disgusto ciudadano. El voto de castigo no es sólo un deseo‎. Es la realidad, aunque traten de pararlo con ese cochinito de un billón de pesos desviados de los programas productivos del país.  

El voto de castigo no lo paran ni yendo a bailar a Chalma. 

¿No cree usted? 

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