Del puño en alto a las manos que donan: Zoé Robledo

Fundación IMSS nació primordialmente para la investigación, pero en 2020 se reconvirtió en una institución procuradora de fondos para la pandemia.

agosto 10, 2021

Redacción/El Demócrata. En 2017 el puño en alto en México simbolizó la unidad y el coraje para salir adelante del gran sismo. Lo mismo ocurrió en 1985: manos en cadena moviendo escombros, llevando agua, trayendo víveres, cargando al herido. Con la contingencia sanitaria de covid-19 en 2020 fue distinto. ¿Cómo ser solidarios cuando la principal medida para detener los contagios fue quedarnos en casa? ¿Cómo ayudar sin tocar? La respuesta vino de la sociedad civil organizada: pasar del puño en alto que ayuda a las manos que donan.

Hace 18 años, la Fundación IMSS nació primordialmente para la investigación, pero en 2020 se reconvirtió en una institución procuradora de fondos para la pandemia: Un brazo solidario del Seguro Social. ¿Por qué lo digo? Porque durante la pandemia fueron muchos los que buscaron al IMSS para donar, pero teníamos un problema: no podíamos recibir donaciones. De ahí que todos los que tocaron a nuestra puerta fueron redirigidos a la Fundación, para que la ayuda fuera útil, de calidad, con orden y transparencia.

La ayuda fue útil, porque se recibió en los momentos en que más se necesitaba para ofrecer equipo de protección personal, mascarillas N95, mascarillas quirúrgicas, mascarillas KN95, overoles, batas, googles, guantes, cubre bocas, gorros, caretas. Además, se recibió equipo médico como ventiladores invasivos, monitores de signos vitales, camas de hospital, carros rojos, entre otros.

Además, la ayuda fue de todos: artistas, deportistas, políticos y los amigos empresarios. En 2020 más de 200 empresas y decenas de mexicanos y mexicanas quedarán en la memoria del México solidario que somos y que nos permitió recibir 1,187 millones de pesos en donaciones. No es cualquier número. Para darnos una idea de la magnitud, de 2003 al 2019, la Fundación recaudó aproximadamente 765 millones de pesos. Es decir, tan solo en 2020 la cifra fue 422 millones superior a lo que se había recibido en toda la historia.

Las donaciones se hicieron con orden y transparencia porque haber recibido los apoyos a través de la Fundación IMSS formalizó el proceso y nos dio otra fortaleza: certeza a través de su gobierno corporativo conformado por asambleístas y por notables miembros en su consejo directivo que robustecen los trabajos. 

Finalmente, en todas las donaciones se aseguró la calidad porque sin excepciones se atendieron los protocolos institucionales y todos los insumos médicos y equipo de protección personal pasaron por el control técnico de insumos del IMSS.

¿Qué aprendimos? Que debe haber mucha Fundación en el IMSS y mucho IMSS en la Fundación. Cada quién haciendo lo que le corresponde y recuperar el tiempo perdido, trabajar en una agenda conjunta y atender las preocupaciones compartidas. El reto es pasar de una Fundación que privilegia solo la donación para la investigación científica, a una que también promueva la solidaridad humanitaria.

Mientras escribo: El gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, anunció que el miércoles 11 de agosto se abrirá la vacunación contra Covid-19 a personas mayores de 18 años. En un principio será en cuatro macrocentros en Tuxtla Gutiérrez (Caña Hueca, Unach, Unicach y el estadio Panchón Contreras). Mientras que en Tapachula se hará en el Teatro de la Ciudad y el Centro de Convivencia. 

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