«Desaparición forzada” se volvió un término cotidiano: Rosario Piedra

diciembre 12, 2019

México/Notimex. En entrevista exclusiva con Notimex, la nueva presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, lamentó que el término “desaparición forzada”, se haya vuelto parte del lenguaje cotidiano de los mexicanos.

“No sabíamos que íbamos a estar repitiendo este término de desaparición forzada, que en aquel entonces no figuraba en el lenguaje cotidiano de nuestro país y que poco a poco, lamentablemente, se ha ido acuñado y ahora es México uno de los países con, yo creo, más desaparecidos”.

Así lo expresó la ombudsperson al recordar el inicio de la lucha a través del Comité Eureka, el colectivo que inició Rosario Ibarra de Piedra en la búsqueda de su hijo Jesús, hermano de la titular de la CNDH, desaparecido durante la llamada “Guerra sucia”.

“La violencia, en un determinado momento, era selectiva hacia los disidentes sociales, los activistas, los luchadores sociales, no pensábamos que se iba a magnificar, se iba a generalizar hacia toda la población”, indicó la ombudsperson, al señalar que durante la década de los setentas la represión era acotada.

“Se violentaba a todo aquel que era sospechoso de disentir con el régimen, pero no pensábamos que después fuera a ser de esta magnitud, de un terrorismo de Estado, que vino a acabar con poblados enteros a desplazar gente, por toda esa presencia de los militares, la marina, los grupos anticonstitucionales y además vinculados con la delincuencia organizada”, puntualizó.

“Porque la delincuencia organizada -añadió-, no puede subsistir en un país en el que existe el Estado de Derecho y eso nos demostró que en este país no existía un Estado de Derecho”, expresó al añadir que la transición ayudará a cambiar las injusticias que han imperado en los últimos años en el país.

“Esta comisión tiene ese gran reto, velar que realmente lo que se planteó, para lo que se dijo que se iba a gobernar, vaya fluyendo”, admitió.

A Piedra Ibarra nunca le pasó por la cabeza llegar a ser la titular de la CNDH porque era una instancia creada por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari para dar una imagen defensora de los derechos humanos, ya que así lo exigía la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC).

“Porque, en teoría, éste iba a ser un ente autónomo que no iba a depender de los gobiernos en turno, pero lo que vimos es que todos quienes la presidieron formaban parte de ese grupo y a parte de eso, no importaría si hubieran formado parte de ese grupo si no que realmente ejercieran su  autonomía y fueran los que hubieran hecho la justicia.

Pero la respuesta es que los colectivos, incluido el Comité Eureka, jamás, jamás encontramos algo que respondiera a nuestras demandas”, afirmó.

Reuniones con colectivos de víctimas

Piedra Ibarra dijo que irá agendando viajes a los estados de la república que le han solicitado su presencia, y también establecerá un programa que permita atender en sus lugares de origen a las víctimas y que para facilitar la atención decidió instalarse en la oficina del Centro Histórico de la Ciudad de México, lugar más accesible para que acudan las víctimas.

“Ya me he reunido con varios colectivos, todo aquel que solicita hablar conmigo y sobre todo los que vienen de otros estados que lo hacen con mucho esfuerzo, los indígenas triquis, que vinieron el otro día, que vinieron con sus bastones de mando, venían a poner una queja”, detalló al manifestar que han acudido a su oficina madres de desaparecidos, comunidades de Oaxaca.

“Y también me reuní con colectivos que venían de Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, de varios estados del país en los que son focos rojos, donde la represión es algo cotidiano en donde se pone en riesgo la vida de todos sus habitantes, en donde no se puede salir, incluso, a desempeñar las labores cotidianas por el pánico, el temor que existe”, precisó.

Su hermano “a salto de mata” durante un año, cinco meses

Lo que fundamentó la lucha de su madre, Rosario Ibarra de Piedra, y de ella misma, fue la desaparición de su hermano Jesús, dos años menor que la presidenta de la CNDH, quien permaneció escondido desde el 25 de noviembre de 1973 hasta el 18 de abril de 1975, cuando dejó de comunicarse con su familia.

“Pues porque él tuvo que huir de la casa, porque un 25 de noviembre de 1973, salió de la casa en el carro de la familia. Iba a comprar unos productos, un aceite y otras cuestiones, no recuerdo exactamente qué. Y dijo que regresaba, pero lo vinculan a un enfrentamiento que hay supuestamente con unos policías y el carro aparece abandonado en la colonia Mitras en las calles de Jerez y Nochistlán, allá en la ciudad de Monterrey, Nuevo León”, rememora Piedra Ibarra.

Eso sirve de pretexto a la policía para sacar a los padres de Jesús de su casa, y aprovechan para revisar su habitación en busca de evidencias que incriminen al muchacho de 21 años, estudiante de medicina en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

“Meterse a la recámara de mi hermano y sacar todo lo que ellos creyeron que lo podía incriminar y, ¿qué era lo que lo podía incriminar?; libros, cuestiones que ellos veían como subversivo, propaganda subversiva y lo que entonces a partir de esa fecha, él deja de estar en la casa, pero se comunicaba con mi mamá”, explica.

El asedio y la vigilancia constante a que era sometido el hogar Piedra Ibarra cesa cuando una nota periodística da cuenta de la detención de Jesús.

“El 30 de abril de ese mismo año sale en los medios que mi hermano es detenido, dice ´cae Piedra Ibarra´, se reseñaba ahí en esa nota periodística que había sido aprehendido en la ciudad de Monterrey y que había sido trasladado en avioneta al Campo Militar número 1 y hasta ahí es donde nos enteramos nosotros. Y obviamente coincidían algunas cuestiones, nuestra casa estaba constantemente vigilada por carros sin placas, con vidrios oscuros, como se estilaba en aquellos tiempos y con personas siempre vigilando”.

A partir de ese momento comienza el peregrinaje por oficinas públicas para dar con el paradero del hijo y hermano, acudieron al gobernador de Nuevo León, Pedro Zorrilla Martínez, pero no hubo respuesta. Acudieron también a la Ciudad de México, con nulos resultados hasta hoy en que no se ha logrado dar con su paradero.

“Las respuestas eran la burla, el escarnio, el decir que, pues que no era una mansa palomita, y la respuesta sigue siendo la misma: que se va a investigar pero que no lo tienen, que no tienen conocimiento, en fin empieza esa lucha de andar de una dependencia a otra y recibiendo evasivas, diciendo que se va a investigar pero era la simulación total”, recalca.

Los estudiantes luchaban por la autonomía universitaria, ello llevó a muchos de ellos a integrarse a la Liga 23 de Septiembre, grupo que se oponía al régimen que había propiciado los movimientos del 68 y 71.

“Y después supimos que él se integró a la Liga Comunista 23 de Septiembre y que participó al igual que muchos otros jóvenes en tantos grupos que surgieron, pero la liga fue un grupo que aglutinó a muchos otros y a partir de ahí hubo levantamientos en distintas partes del país”, detalla Piedra Ibarra al recordar el camino que siguió su hermano antes de ser desaparecido.

Respecto a la resistencia a su nombramiento, denunció que en México hay otra clase de poderes que difunden mensajes mediáticos para cuestionar que ella esté al frente de la CNDH.

“En este país todavía siguen operando otras fuerzas, otros poderes fácticos y también de esos hay que marcar la independencia.

“Ese es el reto, precisamente se está tratando de cambiar todas esas injusticias que han imperado, pero no es fácil acabar con ellas, nada más porque asume el poder nuevos gobiernos y que tienen esa voluntad de hacer un cambio”, consideró al asumir que es difícil romper estructuras.

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