Estudiante UV ganó Premio Bellas Artes de Traducción Literaria

septiembre 24, 2020

Redacción. UV. José Miguel Barajas García, ensayista, traductor y estudiante de posgrado en el Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias (IIL-L) de la Universidad Veracruzana (UV), ganó el Premio Bellas Artes de Traducción Literaria “Margarita Michelena” 2020, en la categoría “Poesía”. 

Barajas García ha sido un estudiante sobresaliente, así lo reflejan sus logros: en 2008 recibió el Premio Nacional de Ensayo “Juan Rulfo”; de 2010 a 2012 formó parte de la generación de becarios de ensayo de la Fundación para las Letras Mexicanas, y ha sido beneficiario en las emisiones 2012-2013 y 2019-2020, del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA). 

En entrevista, señaló que dedicarse a la traducción no estaba entre sus metas, que obtuvo un lugar para ingresar a la Licenciatura en Psicología, pero no la cursó, pues también quería estudiar filosofía en Francia y para lograrlo participó en un programa de la asociación civil American Field Service. 

“Una vez allá, disfruté mucho de la experiencia de enseñar español”; asimismo, se desempeñó como asistente de este idioma en el Liceo Profesional “Alexandre Dumas” de Cavaillon, en el sur de Francia. Lamentablemente no pudo quedarse a estudiar filosofía, así que decidió perfeccionar su francés e intentar volver como profesor de español. 

Fue así como en 2003 ingresó a la Licenciatura en Lengua Francesa y un año después a la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas, ambas en la UV. 

“Fueron años muy bonitos. Los programas de ambas licenciaturas no formaban parte del Modelo Educativo Integral y Flexible (MEIF), así que pude cursar por la mañana las materias de la Facultad de Letras y por la tarde las de la Facultad de Idiomas.” 

Durante dicha etapa tuvo la oportunidad de hacer una movilidad de seis meses en Nantes, donde “comprendí que no me interesaba necesariamente la filosofía francesa ni ser profesor de español, sino aprender a leer, a traducir y a escribir”. 

Al terminar sus estudios de licenciatura formó parte de la generación de becarios de ensayo de la Fundación para las Letras Mexicanas, lo que le ayudó a continuar con su formación en la Ciudad de México. Posteriormente, regresó a Xalapa y trabajó durante un año como profesor de asignatura, luego ingresó a la Maestría en Literatura Mexicana en la UV. 

En el tercer semestre del posgrado realizó de nueva cuenta una movilidad de seis meses, ahora en Berlín, Alemania. Antes de ingresar al Doctorado en Literatura Hispanoamericana en el IIL-L, obtuvo una beca para realizar una estancia de un mes en la Universidad Carolina de Praga, en la República Checa, donde reafirmó su interés por la traducción y el aprendizaje de otros idiomas. 

“Puedo decir que mi paso por la Universidad Veracruzana es y ha sido muy enriquecedor, porque me ha ayudado a formarme como persona y como profesionista.” 

Quien traduce reconcilia 

Para José Miguel Barajas, la traducción es una vocación y una profesión, es un modo de procurarse la vida y brindar un servicio a la comunidad. 

“Se ha dicho que quien traduce traiciona, pero yo creo que no, quien traduce reconcilia, o por lo menos lo intenta. La traducción es un intento, como el ensayo.” 

Compartió que en otro momento también se preguntó ¿qué es la traducción?, ¿la poesía es traducción? Se dio cuenta de que por más que el traductor se afane, no puede llegar donde la palabra se transforma en poesía. “Pero por un momento nos alegra creer en la figura. Eso ya es suficiente”. 

De la traducción le atrae la posibilidad concentrada en el texto de origen; del campo de lo posible se llega al accidente del texto traducido. “Es una suerte de solve et coagula que hallo muy estimulante mientras la traducción ocurre”. 

Al preguntarle si el trabajo del traductor es poco valorado, respondió que depende de los parámetros; la traducción literaria es una forma de la literatura y sus valoraciones están relacionadas. 

“¿La literatura es poco valorada? Se suele decir que es poca la gente que lee, pero aceptando que sean pocos, considero que quienes tienen la costumbre y el gusto de leer literatura con el tiempo llegan a apreciar el valor de una obra también por su traductor. Traducción y recepción van de la mano con la tradición.” 

Respecto a por qué son pocos los estudiantes interesados en la traducción, José Miguel Barajas dijo que probablemente se deba a que son pocos los jóvenes que estudian literatura, de ellos es reducido el número que conoce lo suficiente otro idioma. 

Por otra parte, comentó que entre quienes estudian idiomas no siempre es la literatura su primera opción. De tal manera que estudian literatura o idiomas, pero no siempre se contempla a la traducción literaria como una forma de ejercer la profesión. También, consideró, depende de los factores no sólo académicos, sino de oportunidades laborales. 

“Creo que quien quiere traducir lo hará porque lo considera necesario. Es ahí donde los premios y las becas pueden ser un estímulo que ayude a afianzar la profesión.” 

Premio Bellas Artes de Traducción Literaria 

Hace unos días se dio a conocer que José Miguel Barajas resultó ganador del Premio Bellas Artes de Traducción Literaria “Margarita Michelena”, en la categoría “Poesía”. 

Desde que ha participado en convocatorias para becas y premios literarios, ha estado atento a aquellas que consideran a la traducción; fue así como se enteró de dicho premio y este año coincidió que tenía una propuesta para participar: la traducción de Agencia general del suicidio, del poeta francés Jacques Rigaut. 

En 2013 su traducción del francés de Igitur, de Stéphane Mallarmé, fue publicada por la editorial AUIEO, y en 2015 la UV publicó su traducción de la novela La geometría de las variables, del escritor Mamadou Mahmoud N’Dongo. Así fue como se unió al proyecto de traducir a Jacques Rigaut para la editorial xalapeña Aquelarre Ediciones, que más tarde publicó el libro. 

A inicios de 2017, el estudiante de posgrado llegó a este trabajo por invitación de la editora y traductora Amanda Falcone, para traducir este libro, pues conocía su trabajo y lo puso en contacto con el editor Miguel Pineda. 

“Empecé con el trabajo a mediados de 2017, pues antes tenía el compromiso de defender la tesis de maestría. Durante el segundo semestre del año avancé en la traducción y la continué en la estancia que tuve en Praga en enero de 2018. Hice una pausa en los semestres académicos de ese año del doctorado y finalmente concluí el trabajo durante otra estancia en Lisboa, que duró mes y medio, de finales de 2018 a enero de 2019. 

”Después vino el trabajo colectivo, donde intervino la poeta y traductora Lorena Huitrón, quien revisó y comentó la traducción conmigo y con los editores. Fue fundamental el trabajo de Aída Pozos Villanueva para el diseño y maquetación. Todo ese trabajo colectivo es el que está detrás de la publicación.” 

Para él, ganar el Premio Bellas Artes de Traducción Literaria implica el reconocimiento de traductores más experimentados, también representa un modo de comunicarse con un número más amplio de lectores que de otra manera, quizá, hubieran tardado en conocer el libro traducido. 

“Cuando se elige el camino de las letras uno llega a comprender que las oportunidades laborales y económicas, aunque existen, son reducidas.” 

Aconsejó a los jóvenes interesados en la traducción mantener el gusto por la lectura y el aprendizaje, que constantemente se ejerciten en la práctica de la traducción, que participen en convocatorias de premios y de becas siempre que tengan la oportunidad. 

“Conserven los ánimos cuando los resultados no sean favorables. La traducción es una carrera de largo aliento y mucho de la satisfacción está en el recorrido.” 

Debido al confinamiento por la enfermedad Covid-19, José Miguel Barajas continúa a distancia con sus actividades propias del Doctorado en Literatura Hispanoamericana, además impartió en línea una materia en la Facultad de Letras Españolas. 

Además, se ha concentrado en sacar adelante los proyectos que tiene pendientes, como la Gramática básica del nahua de Los Tuxtlas, que desde 2013 trabaja con su autor, Mario Xolo Velasco, y con el acompañamiento de Andrés Hasler Hangert, experto en dialectología nahua. 

Y continúa con su trabajo de traducción de la correspondencia que el poeta portugués Mário de Sá-Carnerio envió a su amigo, el también poeta Fernando Pessoa, proyecto que es apoyado con la beca que ofrece el PECDA. 

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