Hablar de “conservadores” o “liberales” no es adecuado: Will Fowler

abril 4, 2020

Redacción/Xalapa. Will Fowler, profesor-investigador en la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), desde hace 30 años estudia la historia de México y su trayectoria académica le permite afirmar que el uso actual de los términos “liberales” y “conservadores” no es el más adecuado. 

Fowler ha escrito libros como Santa Anna: ¿héroe o villano?: la biografía que rompe el mito y 1857-1861. La guerra de tres años. El conflicto del que nació el Estado laico mexicano, éste lo presentó el 28 de febrero en el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana, y al término del evento concedió una breve entrevista para Universo

A propósito de su libro más reciente, ¿por qué es importante reflexionar sobre la guerra? 

Siempre es importante y hay tres aspectos: primero, yo creo que es fundamental entender el pasado de un país, para que después no se manejen medias verdades sobre ese pasado. 

El problema de las mitologías y las medias verdades es que a veces los políticos las manejan para convencer a la gente de cosas que no son. Lo importante es entender la complejidad del pasado, porque el mundo es complejo, no hay buenos y malos. 

En el caso de la guerra de tres años, lo que uno ve es que quienes la impulsaron lo hicieron porque creían que es lo que necesitaba el país. 

Por otro lado, yo no escribí el libro porque me preocupara que en la actualidad estemos a punto de un estallido, no; surgió porque la investigación me llevó por ese derrotero. 

Pero también soy consciente de que el presente está y sea el de aquí o el de allá, estamos en un contexto a nivel global de fracturación, polarización, de bipolaridad política en cierta manera, de tensiones, de que se está haciendo más difícil dialogar y que las posiciones se están volviendo cada vez más intransigentes. 

Y aunque no escribí el libro de la guerra de tres años para entrar en esa realidad, hay paralelos y la esperanza es que encontremos una manera de no repetir esa clase de errores. 

¿Es una casualidad que actualmente se retomen los conceptos de “liberales” y “conservadores” en la vida pública, incluso por el Presidente de la República? 

Es una casualidad al menos que este libro salga en este contexto, porque yo no escribí el libro pensando en esta actualidad y de hecho esa clase de comentarios a los que aludes los he oído más recientemente y no necesariamente cuando estaba escribiendo el libro (la investigación le tomó alrededor de cinco años y la escribió en menos de uno). 

Es cierto que al venir a promover el libro al país, soy consciente de que se maneja desde la Presidencia el término “liberales” y “conservadores” de una manera maniquea de buenos y malos que no se atiene a la realidad y que de hecho nos confunde. 

¿Cómo observa en la actualidad el papel de la Iglesia? 

Ahí no me atrevo a comentar de la realidad, porque no soy politólogo y mi especialidad es la historia. Lo que sí queda claro es que con base en la guerra de tres años se separa la Iglesia y el Estado en México, y lo hacen de una manera muy distintiva que no se encuentra en otros países católicos o hispanoamericanos, incluso España. 

En España, cuando se hace declaración (el impuesto sobre la renta de las personas físicas) hay un espacio donde si uno quiere puede destinar el 0.7 por ciento de sus impuestos a la Iglesia. Según el periódico El País de hace una semana o dos, la Iglesia recaudó algo así como 284 millones de euros el año pasado, tan sólo en eso. Lo cual es inconcebible en este país. 

En ese sentido hay una ruptura, pero existe la paradoja de que aún y cuando esa es la realidad, México sigue siendo un país obviamente católico.  

¿Tiene la Iglesia católica en México poder político? 

No lo sé. No me atrevo a decirlo. 

¿Por qué considera importante desmitificar sucesos históricos? 

Lo más obvio es cuando se simplifica y se crean leyendas que no son verdad, si se tiene una historia de buenos y malos, finalmente se hace imposible la comprensión del pasado. 

A modo de ejemplo cito mi libro sobre Santa Anna. Si él fue un “monstruoso”, ¿cómo se explica que volviera a la presidencia del país en tantas ocasiones (seis veces) y que mexicanos de diferentes bandos lo buscaran para ser presidente? 

Eso no se explica si el señor era un monstruoso. Santa Anna fue un dictador terrible entre 1853 y 1855, pero el de la década de 1820 no tiene nada que ver con eso.  

Es cuestión de no tener esas mitologías que finalmente imposibilitan la comprensión del pasado y también se pueden manejar de manera peligrosa en el presente. No tiene que ser una visión bipolar de unos buenos y otros malos.

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