IES podrían coadyuvar en la crisis forense que padece el país

Antropóloga física habló de la imposibilidad que actualmente padece México, al no poder identificar miles de cuerpos.

diciembre 16, 2021

Redacción/El Demócrata. Margarita Meza Manzanilla, antropóloga física y profesora-investigadora del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana (UV), destacó que las instituciones de educación superior (IES) del país podrían tener un papel fundamental en la atención a la crisis forense que se vive, formando profesionales en la materia. 

Recordó que el 10 de noviembre de 2021, el Gobierno de México, a través del subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas, reconoció que el país enfrenta una crisis forense debido a la creciente violencia y desaparición de miles de personas durante varias décadas. 

El funcionario federal aseguró que se necesitan expertos nacionales e internacionales para regresar la identidad a las personas y que sus familiares puedan, de alguna manera, cerrar el duelo. 

El Comité contra la Desaparición Forzada (CED, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizó una visita al país, del 15 al 26 de noviembre. 

En un comunicado del organismo, el CED urgió al país a actuar de “inmediato” en la búsqueda, investigación e identificación de personas desaparecidas. 

“Al 26 de noviembre de 2021, 95 mil personas estaban registradas oficialmente como desaparecidas en México. De éstas, más de 100 desapariciones presuntamente se presentaron durante la visita del comité.” 

Cabe añadir que en Xalapa, para estas fiestas decembrinas, colectivos llevaron a cabo la jornada “Una navidad más en su búsqueda”, realizada los días 15, 16 y 17 de diciembre de 2021.

Margarita Meza y un estudiante universitario

“Es un tema sensible y muy doloroso que todos los días podemos ver en los diferentes noticieros y en las redes sociales es cada vez más cotidiano”, lamentó la académica; al tiempo que retomó lo dicho por Mónica Silvy Morales, experta en el tema y directora de la Comisión Nacional de Búsqueda, en el sentido de que “existe una deuda humanitaria de aproximadamente más de 30 años en materia de búsqueda, con un aproximado de 95 mil personas desaparecidas y no localizadas (cifra que coincide con la dada por la ONU)”. 

Reconoció que, desde sus inicios, la Comisión Nacional o Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas o No Localizadas ha presentado cambios sustanciales, lo cual permite realizar reportes desde el momento que se tiene conocimiento de la desaparición o no localización de una persona y ya no es necesario esperar las 24 horas. 

Citó también a los colectivos de madres y de familiares de personas desaparecidas, quienes de forma continua hacen visible la problemática a través de redes sociales, boletines y difusión en espacios públicos; esto permite sensibilizar a las instituciones y población en general para involucrarse en la búsqueda de sus seres queridos. 

Sin embargo, muchas veces estos familiares, acompañados por las comisiones de búsqueda, encuentran a otros y hacen todo lo posible para darle un nombre y que puedan regresar con sus respectivas familias. 

Es considerable el número de colectivos a nivel nacional y también lo es en Veracruz, “ya que es un estado con amplio número de reportes sobre personas desaparecidas y no localizadas, cinco mil 500 aproximadamente, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas”, especificó. 

En ese contexto, se le preguntó a la investigadora de la UV qué hacen o deberían hacer las IES del país y respondió: “Las instituciones educativas pueden tener un papel fundamental, sobre todo aquellos programas de estudio que generan esquemas de prevención y o estrategias para la enseñanza de búsqueda e identificación humana”. 

Refirió que la UV, a través de la Licenciatura en Arqueología, ha preparado estudiantes mediante algunos cursos obligatorios propios del área, algunos otros de Educación Continua, así como diplomados abocados a la antropología forense. 

“Sin embargo, en México y en nuestro estado aún hay un número reducido de investigadores especializados en la identificación humana de restos esqueletizados, lamentablemente es un campo laboral emergente que continuará por muchas décadas, aquí es donde algunos programas educativos podrían aportar un grano de arena a esta enorme playa de cuerpos que esperan pacientemente para darles rostro a través de un nombre.”

En 2022 continuarán con el curso “Metodologías básicas para el estudio de poblaciones antiguas y casos forenses”

Un corazón y estomago de hierro
Margarita Meza Manzanilla dejó en claro que formar profesionales de la antropología forense no es un asunto cualquiera, “implica mucha responsabilidad, por lo que es relevante formar investigadores con un alto compromiso y ética profesional, ya que se trata de personas que se han estado buscando por días, meses o años y los familiares deben tener la certeza de que el cadáver o los restos óseos localizados son de la persona que están buscando, sólo así la familia podrá cerrar el duelo”. 

De acuerdo a su criterio, quien decida incorporarse en esta área laboral, tan necesaria en la actualidad, debe tener el conocimiento suficiente de las metodologías, técnicas y habilidades para la identificación humana de restos esqueletizados, pero también “un corazón y estomago de hierro”. 

Es tan delicado el tema que no es posible formar profesionales de la antropología forense y que éstos se incorporen fácilmente en el campo laboral, toda vez que existen instituciones educativas y laborales donde se realizan exámenes psicométricos, primero para evaluar la ética profesional, pero también la capacidad de manejo para coadyuvar con la administración y procuración de justicia en casos de muertes de personas desconocidas. 

Además de la formación en antropología forense, la académica también planteó que en las IES no debe dejarse de lado el acercamiento con los colectivos mediante foros, con la finalidad de conocer la problemática y sensibilizar a la comunidad académica, sobre todo a los jóvenes. 

Un propósito más sería generar consciencia entre la comunidad universitaria para “poner atención en indicadores patibularios y, de ser posible, generar programas de comunicación con familiares y amigos que ayuden a prevenir la desaparición forzada”. 

Consideró que el posgrado en Antropología, próximo a desarrollarse en el Instituto de Antropología de la UV dada la situación actual, debería incluir una línea que aborde esta problemática. 

Si el semáforo epidemiológico lo permite, adelantó que en 2022 continuarán con el curso “Metodologías básicas para el estudio de poblaciones antiguas y casos forenses”, que ya ha impartido y que en esta ocasión tendrá la participación de algunos especialistas de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas. 

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