Ignorancia y cinismo tras las burlas del “caudillo” a FeCal

septiembre 9, 2020

El “Yunque” morenista ha rebasado al sistema político. Pésimos protagonistas de una carpa decadente hacen que la sociedad acumule agravios vejatorios. Las fuerzas represivas acatan ciegamente órdenes de imperitos en el amedrentamiento. La caldera hierve sin pivotes de desfogue. El sistema ha sido rebasado por ignorantes y ambiciosos. 

La violencia se ejerce desde el poder, sin recato y apoyado en argumentos legaloides que no soportan la más ligera revisión semántica. La derecha populista exhibe toda su voracidad y, al mismo tiempo, desnuda toda su ignorancia. El gobierno no es lo suyo. Estiran las ligas de la tolerancia. Su triunfo es moralmente imposible.  

Hemos dado al mundo nuestra verdadera imagen: sólo nos interesa conservar las remesas, a cambio de someternos por migajas a los intereses yanquis. Esta es la verdadera violencia política. Que el gobiernito se guarde el júbilo y sus palabras para quienes le puedan creer; muchos de nosotros ya no podemos creerles nada. Definitivamente, no se pueden celebrar tantas sandeces.  

Morena: parálisis, despropósito, sumisión y dislexia política 

Dos años sin poder articular un discurso progresista, congruente en política económica, desarrollo social, democracia y política de supervivencia, hacen del sistema mexicano un paradigma por demás vergonzoso y criticado ferozmente en todos los ámbitos internacionales, de la parálisis, del despropósito, la sumisión y la dislexia política.  

El partido gobernante ha logrado que nuestra tierra y recursos sean devastados por una clase política voraz que sólo ha respondido a los dictados del capataz imperial, y en el mejor de los casos ha sido vilmente embaucada por la mendacidad de mercenarios y estafadores, fieles testaferros de los mismos intereses ominosos. 

Echarle la culpa de esos entreguismos a la condición de traspatio es infame y mentiroso. Descargar la responsabilidad en la falta de identidad que produjo el trauma de la Conquista, es otro argumento manido y pendenciero. Inculpar al ciudadano común por su falta de respeto y apego a la cultura de la legalidad, es una treta cobarde y tramposa. 

Vasallaje que inutiliza al gobernante ingenuo e ignorante 

Entonces, es un problema de simple y llana falta de arrestos y de voluntad política. Es la ausencia de coraje y patriotismo para declararnos independientes con recetas propias. Es el poco valor que hemos tenido para juzgar a los culpables, a la luz de las fallas por omisión o sometimiento. Es el nulo respeto de los gobernantes a una historia rica en ejemplos libertarios. 

Es un problema de mentalidad política colonizada, inerme ante el determinismo fatal que levanta la mano al poderoso. Es simple vasallaje el que inutiliza al gobernante ingenuo e ignorante, hecho a mano para los designios foráneos, el que impide cumplir la ley. Es ignorancia y aldeanismo de la peor factura, ramplón, el no decidirse a distribuir la riqueza. 

Es la urgencia ambiciosa del gobernante mediocre que deseaba llegar al poder sólo para demostrarle al Imperio que era el mejor hombre para acatar escrupulosamente sus instrucciones. Que era el mejor para hacerle creer al pueblo cifras maquilladas sobre la regulación de los indicadores macroeconómicos y su efecto para el desarrollo medianamente justo. 

López Obrador no quiere parecerse más a sí mismo 

Es el engaño, repetido durante nueve décadas por mandatarios enajenados que protegen las actividades insulsas haciéndonos creer que con sólo eso ensanchan socialmente el mercado interno, sin obligar a los favorecidos a elevar los niveles de inversión productiva y privilegiar el interés social, a través del escrupuloso cumplimiento de las obligaciones fiscales, laborales y educativas. 

Es el garlito, alentado desde la cúpula, de que las altas utilidades sin riesgo de competitividad interna e internacional son la pista de despegue de la modernización, para llegar a parecernos más a nuestro verdugo del Norte que, por cierto… 

… ha demostrado que él es el que no quiere parecerse más a sí mismo, pues sus propias recetas lo han indigestado y lo exhiben ante el mundo como el gran fracasado en todos los frentes, con excepción del que dirigen y manejan nuestros propios paisanos indocumentados y desplazados, ésos que presumimos en vez de avergonzarnos. 

Arrasar al contendiente hasta reducirlo a su mínima expresión 

Es el coro pagado de los desarraigados que desde el poder permiten el abandono del sector agropecuario, desincentivado, olvidado y arrasado, que sigue subsidiando el crecimiento anárquico y las macrocefalias urbanas que producen ejércitos de desempleados, hambrientos y densos cinturones de miseria que privilegian la acumulación.  

Es la vesania política que lleva a pensar a los tomadores de decisiones que no tendrá consecuencias históricas echar a andar una maquinaria de totalitarismo partidario para arrasar al contendiente hasta reducirlo a su mínima expresión o de plano exterminarlo. Es la misma que produce hasta la náusea burocracias parasitarias e indolentes.  

Presumen manos limpias y comprueban conciencia sucia 

Es la misma claque que entorpece la solución de las necesidades elementales del pueblo. La que aplaude la soberbia. Los descastados que creen en las hipócritas moralinas para cumplir con los mandatos constitucionales. Los frívolos, los cínicos, los incapaces proverbiales.  

Los que confían demasiado en el poder de la televisión para acabar idiotizándose ellos mismos. Los que presumen manos limpias y comprueban conciencia sucia. Los que tremolan la doble moral como consigna imbatible. Los que muestran al mundo una falsa filantropía que creen los embadurna de bendiciones populares. 

Si es que en verdad fueron a las urnas treinta millones de mexicanos no merecen que un grupillo de bribones insista en cerrar la puerta a la expresión democrática. La suerte está echada. O somos un pueblo manso o integramos una comunidad hecha para mejor destino. 

Bajo un régimen palmariamente ignorante y amoral 

Si no se piensa en la Nación, francamente es imposible pensar en la gobernabilidad, sustentada sobre golpes de estado técnicos.  

Burlarse del adversario desvalijado por decisiones ñoñas es el origen de los feminicidas y de los destructores de la democracia. No se puede celebrar la cobardía, como si fuera un triunfo de la opinión pública. Es demencial y absurdo. Regocijarse por las propias sandeces es signo de que la chaveta ya no funciona. Es el autogol de la conciencia. 

Lo peor es que lo que está pasando en México no puede atribuirse a las fallas cerebrales de un régimen plagado de ingenuos, eso sería lo menos malo. Se trata de un régimen palmariamente ignorante y amoral.‎ De un sistema político rebasado por la ambición reeleccionista y la total incompetencia.  

¿No cree usted? 

Etiquetas
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar