Karina: estudiante que hizo de los semáforos una fuente de ingresos

Eda Sentíes. Veracruz. Malabaristas, limpiaparabrisas, tragafuegos y otros más, son personajes comunes por las calles del Puerto de Veracruz y suele aumentar su presencia en temporadas vacacionales como verano, semana santa y por su puesto las decembrinas.

Su presencia suele incomodar a la población, llegan incluso, a poner etiquetas como “flojo” pues aseguran que prefieren pedir dinero en las calles a realizar una actividad formal en algún establecimiento, sin embargo, nos topamos con Karina, una joven estudiante que sus tiempos libres los dedica a bailar jarocho en las calles de la conurbación. Ataviada en el traje de jarocha, con zapatillas de baile y orgullosamente erguida, baila ya sea el colás o la bamba cuando el semáforo se pone en rojo.

“Cuando estaba más chica iba a clases de danza y me empezó a gustar esto del ballet y por eso comencé a bailar en las calles, pero más que nada porque soy estudiantes y recibo un ingreso más para poder comprarme mis libros y demás cosas (…) cuando tengo horarios de escuela, a veces tienes turno en la mañana, en la tarde, o en las vacaciones también”.

Hace varios meses que Karina realiza esta actividad para poder ganarse un dinerito, pero también para mantener viva la cultura de la que se siente totalmente orgullosa. Sin embargo, su familia no lo vio con buenos ojos al principio, y la tacharon de loca por querer bailar sones jarochos para conseguir dinero.

“Yo decidí hacerlo porque aparte de que se recibe un ingreso más y al principio mi familia si me decía estas loca, no te va a dar pena, y les dije pues a lo mejor al principio sí, pero después pierdes la pena y hasta te va gustando (…) bueno tengo compañeros que a veces se animan a hacerlo conmigo y depende también de los horarios que ellos tengan, a veces lo hago sola o con ellos para formar parejas”.

Hasta ahora la inseguridad no le ha impedido seguir bailando en las avenidas, a veces en la Ruiz Cortines, otra en Juan Pablo Segundo, por fortuna, no ha sufrido ningún atraco ni tampoco ha tenido percances con los automovilistas.

“En cuanto a la inseguridad, hasta ahorita no me ha pasado nada y este pues al final de cuentas te paras en un semáforo y finalmente aprendes el tiempo en el que está el semáforo y listo vámonos (…) yo creo que ven algo más diferentes, se ven malabarista, los que tiran lumbre y pues poner un poco de jarocho marca la diferencia, marca la diferencia”.

Haber perdido la pena y animarse a bailar ha permitido a Karina comprar libros indispensables para sus estudios y hasta disfrutar de una tarde de diversión con amigos o familia, y es que lo que junta en las calles no es para nada despreciable.

“Depende, en vacaciones hay mucha gente que viene de fuera y si te ven y te apoyan porque a fin de cuenta somos jóvenes y les gusta, y se llevan las tradiciones de aquí, pero depende del día y de la hora en las tardes hay más movimiento.

Karina ha intentado conseguir trabajo en otros lugares, para tener mayor experiencia cuando se gradúe de Administración, pero no ha encontrado uno que se acople a sus tiempos y necesidades escolares, por eso invita a aquellos jóvenes que están en la misma situación hacer lo mismo, incluso los motiva para que así como ella, haya quien piense en otras actividades que además de ayudarlos económicamente también puedan promover la cultura jarocha.

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