La cultura debe ser por gusto no por imposición

Villahermosa/(Notimex). Para el escritor Vicente Gómez Montero, la cultura tiene que salir del ser humano y no por decreto de hábitos de lectura, pues una persona no responde a imposiciones, aunque en este caso sea en su más grande beneficio.

Por lo tanto, lo conducentes es que la gente lea lo que quiera, desde cómics en adelante, para forjar un gusto y una costumbre, pero el principal problema es que no se inculca esa afición.

“Tengo un amigo muy gracioso. Me preguntó: ¿Qué hago para que mi hijo lea?. Pues ponte a leer con él para que tome ejemplo, le dije. No, yo quiero que lea él, no quiero leer yo, me contestó”.

Locutor, escritor, actor, dramaturgo y director de teatro, Gómez Montero ha publicado libros como La enfermedad de la rosa, La pandilla de la musa, Los órganos milagrosos, Las puertas del infierno, Cuentos con las vocales, Cuando las hadas se volvieron locas, Antología del teatro infantil, libros colectivos, entre otros.

Nacido en Veracruz en 1964, pero a los 10 años radicado en Tabasco, en 1980 inició carrera como locutor en distintas estaciones de radio, así como en programas de televisión local como Canal 9 y en la Comisión de Radio y Televisión de Tabasco (Corat).

El primer libro en sus manos fue Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, de una pequeña biblioteca de su padre, Vicente Gómez Bretón, quien fue gerente de distintas estaciones de radio en Veracruz y en Tabasco.

Una vez consumido ese acervo, escogió como lectura obras de Jorge Luis Borges, José Lezama Lima, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Manuel Mujica Lainez, Milan Kundera, William Shakespeare.

De autores tabasqueños, abrevó de José María Gurría Urgell, José Gorostiza y Carlos Pellicer “que es una fascinación; están Ramón Galguera Noverola, Manuel R. Mora y su esposa Carmen de Mora, escritores olvidados porque la figura de Pellicer deslumbra, es un sol y los demás son planetas a su alrededor”.

En el primer taller literario dirigido por Andrés González Pagés comenzó a escribir de cuentos y de ahí el comienzo de la carrera de escritor en 1988, con colaboraciones con el poeta Ramón Bolívar para un libro colectivo de cuentos sobre las vocales y otro sobre la vida y obra de José Gorostiza.

Como coordinador de la Dirección Editorial del Instituto de Cultura de Tabasco, refirió que abrió el proceso de publicación de libros, pues antes de él, el titular del área decidía a quiénes sí y a quiénes no publicar; “y me parecía injusto”.

Por lo tanto, emitió una convocatoria de publicaciones –que hasta la fecha sigue vigente- y el número disponible, para lo cual se recibirían las propuestas y un consejo editorial, de tres a cinco integrantes, decidirían qué publicar.

“Tabasco curiosamente es tierra de gran promisión literaria, la imprenta llego en 1825, desde entonces para acá han habido autores, escritores, literatos, no solo poetas sino novelistas, cronistas importantes, políticos como Francisco J. Santamaría, Manuel Mestre y Manuel Sánchez Mármol, de plumas apasionantes”, comentó.

Sin embargo, manifestó que en Tabasco no hay una escuela de letras sobre el análisis e investigación literaria, contrario a Yucatán, donde al menos seis universidades tienen una escuela de letras.

Del surgimiento de otro Carlos Pellicer, enfatizó que la diferencia entre la ciencia y el arte es que el saber científico es acumulativo y si Albert Einstein no descubría la teoría de la relatividad, alguien más la iba a descubrir.

“Pero si Cervantes no escribe El Quijote, nadie más la escribiría, quizá alguna historia parecida, probablemente. La obra de arte es única, las obras literarias son únicas. No creo que haya otro Pellicer, quizá haya uno mejor o uno peor”.

Para Gómez Montero la irrupción de nuevas vías de comunicación digital ha permitido que estas le ganen terreno a las obras impresas; “tarde que temprano le va a ganar, pero todavía falta”, apuntó.

Ahora en Hollywood, expresó, en una oficina jóvenes lectores seleccionan manuscritos enviados por editoriales para escoger cuáles pueden ser exitosos y lanzar al mismo tiempo la película con el libro para una mayor proyección y alcanzar más mercado.

Del impulso a la cultura en las comunidades, mencionó que faltan verdaderos promotores en las áreas municipales, pues por lo general se nombra a titulares por compadrazgo u otros intereses y llegan sin conocer para fomentar bailables y manualidades que podrían hacerse desde otro espacio.

El exdirector de la Casa Museo Carlos Pellicer y de la Sala de Arte El Jaguar Despertado, fundó en 1988 la Compañía de Teatro “Celestino Gorostiza” para montar obras como Don Juan Tenorio, La Fierecilla Domada (en ambas como actor) y la Falsa Crónica de Juana la Loca.

Después monto sus libretos como El Reposo del Ogro, con la actriz Bárbara Mora (con la cual ganó el premio a Mejor Actriz en la Muestra Estatal de Teatro de 2006) y un debutante actor, Fernando Cano.

En este caso, puntualizó, obtuvo el reconocimiento como el Mejor Texto de la Muestra, la cual se realiza cada mes de agosto desde el 2002.

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