La pandemia obligó a modista a transformar vestidos de noche en cubrebocas

diciembre 21, 2020

Isabel Ortega/Xalapa. Martha Melo Cervantes es diseñadora, desde que egresó de la carrera de diseño de modas, se había ocupado de confeccionar ropa de alta costura. Sin embargo, en marzo, los pedidos pendientes se cancelaron y sus servicios ya no fueron demandados por sus clientes.

“Cuando salí de la carrera casi enseguida me casé, para estar cerca de mis hijos yo monté un taller en mi casa. Ahora que comenzó la pandemia me preocupé demasiado, no sabía qué hacer”.

Para garantizar un ingreso en su familia, cuenta, decidió transformar la confección de vestidos a cubrebocas. Echó mano de algunas telas que tenía de reserva, y empezó a ofrecer en su domicilio su nuevo producto.

Al principio, dijo, no tenía claro cómo confeccionarlos, y aunque usó doble capa en la confección su trabajo fue mejorando. Encontró una tela antifluido que detiene las gotículas que transmiten el virus Sars CoV-2.

“Pensé en protegernos y opté por la forma ergonómica que se adapta a la cara y sirve para quienes usan lentes. Inicie con telas que ya tenía, pero como no eran de algodón, compramos de ese tipo”.

Conforme su producto empezó a ser demandado, decidió incorporar algunos otros adornos como listones, telas de diversos tipos y colores. Los precios varían de acuerdo con el trabajo que le lleva producirlos, el costo va desde 35 hasta 60 pesos.

La producción diaria es de al menos 30 mascarillas. Cuando el trabajo se acumula, su esposo que tiene una Pyme en la que recicla llantas -las transforma en salas, asientos, macetas, columpios- compra las telas y le ayuda al corte.

Desde marzo empezó a confeccionar cubrebocas, por lo que ahora su catálogo es de poco más de 500 modelos. Su forma de venta es prácticamente por grupos de WhatsApp, la gente comparte su trabajo y después la contactan vía telefónica para hacer pedidos.

El costo de su trabajo es accesible, por lo que incluso, algunas personas le compran para revender. A ella no le importa tener una gran ganancia, su intención, comenta, es garantizar que el mayor número de personas esté protegido del virus Sars CoV-2.

En su red social sube algunos modelos, y también es una forma de contacto para poder vender. Amistades de Estados Unidos la contactaron para comprar su producto y los envió recientemente.

También logró enviar paquetes a otras entidades federativas como Querétaro, Puebla, así como a municipios aledaños a la ciudad. “Lo que para muchos fue una crisis esta situación, para mí -gracias a Dios- fue una oportunidad para salir adelante”, comenta. 

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