Las nuevas credenciales del INE, ¿para un próximo fraude electoral?

enero 13, 2020

El Instituto Nacional Electoral (INE), el costosísimo organismo constitucional «autónomo» a cargo del siempre polémico y cuestionado Lorenzo Córdova Vianello, está decidido a arrastrar a México –por si algo faltara– a una debacle electoral, al cochinero en puerta. Y es que a la crisis petrolera, hacendaria, de productividad agropecuaria, de seguridad, entre otras, quiere sumar ahora la de la traición a la confianza ciudadana.

Llevado a su actual posición de consejero presidente por los grupos de comentócratas televisivos y la jauría de inteletuales –por cuales– orgánicos que insistieron en su postulación para solidificar el triunfo del candidato del PRI, el señoritingo José Antonio Meade, Lorencillo se ha transformado en un enemigo jurado de la democracia… y del presupuesto público.

Desde su posición Córdova utiliza el prestigio de la UNAM para asestarle puñaladas traperas a la credibilidad y a la poca gobernabilidad que queda. Hoy el ostentoso “demócrata” de ayer es un verdugo implacable de la democracia.

Sucede que, por estar establecido que periódicamente se renueven los documentos electorales –que, además, sirven como una suerte de cartilla de identidad poblacional– se puso a concurso qué empresa o consorcio de empresas ofrecían la mejor calidad para que las nuevas credenciales del INE fuesen a prueba de falsificaciones y duraran cuando menos la década de su vigencia.

Ganó el concurso una empresa cuestionada por la calidad de sus productos

Así, al dar inicio el proceso del cambio de la credencial de elector, el instrumento que todos los mexicanos utilizamos para identificarnos ante cualquier trámite oficial y privado, el INE sacó las viejas mañas del sistema para clavar la daga en los electores, que también somos contribuyentes al erario.

Convocó a un concurso para licitar la asignación del contrato, guardando bajo la manga la carta marcada, como usted y este escribidor sabemos que se estila. Pero en esta materia, definitiva para el ejercicio democrático, eso no se vale. Está fuera de toda lógica, de toda proporción, de todo mínimo respeto ciudadano. Es ir más allá de las “estafas maestras” rutinarias.

En el INE se tomó la deci$ion de concederle el contrato de impresión de los casi noventa millones de credenciales a una empresa manipulable y realmente obsecuente, al grado de la complicidad con intereses poco claros. Una empresa que no cuenta con la calidad moral, ni la tecnología adecuada para estos menesteres, y que puede atizar la revuelta.

Órgano Interno de Control del INE, sumamente complaciente con Veridos

Y es que en la Licitación Pública Internacional Abierta Presencial número LP-INE-008/2019 para el Servicio Integral para la Producción y Entrega de la Credencial para Votar de la cual el Instituto Nacional  Electoral fue el órgano licitante, ‎Veridos México, SA de CV –la empresa cuestionada en abril de 2015 por “ganar” un concurso amañado en Relaciones Exteriores para la elaboración de pasaportes, y a la que en 2019 le ampliaran el contrato con 500 millones más–, también fue la elegida por el INE en el concurso de marras.

Y Veridos no sólo no cumple con los requisitos establecidos en las bases de licitación, sino que mintió puniblemente acreditando como corresponsables a otras, como SD, GDGMBH y VDGMBH que, se ha comprobado, no forman parte de ese consorcio que podría ya calificarse de ilegal.

SD, GDGMBH y VDGMBH, en efecto, no corresponden a ninguna de las que forman parte del consorcio, por lo que el cumplimiento de obligaciones establecidas en el convenio de participación conjunta se encomendaba a entidades no identificadas o que no formaban parte de dicho convenio, por lo que éste debió ser nulificado.

Sumamente complaciente con Veridos, el Órgano Interno de Control del INE permitió que la fraudulentamente ganadora no presentara folletos del tóner. Que no describiera las características del tóner que produce una tinta no indeleble. Que en su propuesta no había incluyera folletos de los sistemas auxiliares ni esquemas de soporte y mantenimiento.

Olvídese de que al llegar a la urna a depositar su voto en 2021 o 2024 no le acepten la credencial de elector, ¿se imagina usted hacer un trámite bancario, por ejemplo, y que su identificación sea ilegible? Mínimo, lo acusarían de falsificador.

Las tintas se “borrarán” en máximo tres años. La impresora no es funcional

En su informe circunstanciado, el INE aseveró que Veridos le había presentado tanto una carta donde certificaba que la credencial para votar tenía una durabilidad de, al menos, 10 años, incluyendo todos los elementos visibles e invisibles que la integraban, así como una carta emitida por el fabricante del equipo y el tóner que manifestaba que éste tendría la vida útil requerida en las bases.

Que había incluido un equipo de impresión marca Ricoh, con capacidad para imprimir con una resolución de 800 DPI’s o superior, pero que éste, para impresión invisible (UV), sólo utilizaba tóners invisibles amarillas o rojas que incorporaban pigmentos vegetales que hacían que su vida útil fuera mucho menor a 10 años.

Que dicho equipo estaba diseñado para la impresión de distintos tipos de papel, pero no para teslin (plástico), por lo que el tóner no se podía fijar de manera segura al sustrato y por ello no era posible que durara 10 años como se había requerido en las bases de la licitación.

Respecto a ese punto, el INE dijo que lo que evaluaba era la capacidad técnica del licitante y no la tecnología propuesta, aseveración que resulta absurda, ya que, por las características y calidad, el producto terminado era el resultado directo de la tecnología empleada.

Es decir, el organismo electoral que dice luchar por el respeto a la voluntad popular vuelve a las andadas de siempre. Trata de producir una credencial de elector fácilmente trucada por cualquier mapache electorero. A falta de votos, credenciales.

Tras este enjuague está el destino truculento que se quiere dar al voto popular

‎En su atrevida aventura, que puede ser señalada como una traición a la patria, el INE de Córdova Vianello utilizó a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde tiene muchos amigos para respaldar la contratación de la empresa fantasma Veridos. Es un hecho comprobado ante todas las instancias que deben revisar la legitimidad de la asignación multimillonaria.

Porque, mire usted, las pruebas practicadas por la UNAM no fueron las adecuadas para acreditar que las credenciales muestras presentadas tenían la durabilidad útil requerida. En la convocatoria se había establecido que se hicieran con base en la versión vigente del estándar ANSI INCITS 322:201x en el cual se incluía la prueba ANSI 5.15 que correspondía a la estabilidad a la exposición con luz xenón, no con luz ultravioleta; y por la documentación presentada por la UNAM, se desprende que las pruebas que había realizado no eran consistentes con dicho estándar.

Respecto a las pruebas arriba referidas, el INE afirmó en su informe circunstanciado que las pruebas a la tinta visible a luz ultravioleta (UV) no habían sido consideradas en la convocatoria, sin embargo, se demostró que sí estaban previstas en inciso 3.1.6.3 de la misma, específicamente en el punto 11. 

Mintiendo descaradamente, el INE también manifestó que las pruebas habían sido correctamente aplicadas y consideró que las muestras exhibidas por Veridos podrían estar clasificadas como confidenciales.

El problema no es lo que cuesta o no vale el concurso–casi 946 millones de pesos–, el verdadero asunto que está detrás de este enjuague es el destino truculento que se quiere dar al voto popular. Traicionar la confianza del sufragio, uno de los pocos derechos que nos quedan es algo que no tiene nombre. Perder la poca credibilidad que aún le queda al INE. Suplantación de identidades. El caos electoral…

El Órgano Interno de Control del INE ha sido sumamente complaciente con Veridos

Pareciera que la $uerte es la mejor aliada de Veridos. En 2015 brincó la vara de los pasaportes mexicanos, clasificados entre los 10 más inseguros del mundo, y en 2019 consiguió que le ampliaran ese contrato por un año más. Esa misma “fortuna” le ha permitido ahora que el OIC del INE, a cargo de Jesús Georges Zamora, le haya brindadp toda suerte de facilidades que van en contra de las bases del proceso licitatorio.

Entre otros, que no presentara un plan de continuidad de operaciones y recuperación de desastres.

También que ahí en el OIC se hicieran de la vista gorda cuando Veridos no presentó cartas de recomendación de mantenimiento de los equipos Dimuken y Autofeeds, para la línea de producción de los documentos.

Que tampoco presentara descripción ni folletos de los equipos para el laboratorio de calidad.

Y que, aún a sabiendas, falara a la verdad en las manifestaciones realizadas respecto de los beneficios de la tecnología que proponía.

Tan escrupuloso que había sido el INE que, si faltaba una coma o la tilde en una palabra acentuada, mandaba al diablo a los licitantes y a Veridos le permitió que no acompañara el catálogo, folleto y documentación técnica, de la tinta visible con luz ultravioleta para la impresión de los elementos de seguridad en las credenciales de elector.

Y hasta dejó que exhibiera, en idioma inglés, la ficha técnica del equipo de impresión que había ofertado, pero no su traducción al español.

Tanta es la $uerte de Veridos que a sus competidores les han cerrado todas las puertas –con argucias, no con argumentos–, pese a haber ofrecido dos pruebas periciales en documentoscopía: Una para determinar las características de la tecnología y sistema de impresión propuestos por Veridos para la elaboración de las credenciales para votar con la finalidad de acreditar que no cumplían los requisitos de seguridad y durabilidad… y la otra para determinar si las muestras que dicha empresa había presentado cumplían con los requisitos de la convocatoria en cuanto a los elementos de seguridad visibles con luz ultravioleta y a la durabilidad de diez años, mismas que no fueron admitidas.

La sociedad no debe aguantar esta acción realmente punible y detestable

Nuevamente, el agua de todos los océanos no alcanzará para lavar esta injusticia que bien podría terminar con un gran fraude electoral en el 2021 y en el 2024. Ningún nivel de aceptación popular puede aguantar esta acción realmente punible y detestable.

Si de algo sirve todavía el aparato anticorrupción del Estado y el sistema judicial tan desprestigiado, ésta es la oportunidad de demostrarlo. Si no se puede, es que lo que no suena lógico suena metálico, suena a traicionar nuestra voluntad por un plato de lentejas para Córdova y sus cómplices abyectos.

¿No cree usted?

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