México debe prepararse para recibir más presiones de Donald Trump

México/Notimex. La amenaza de Donald Trump es real y si bien no necesariamente puede concretarse en el cierre total de las fronteras entre México y Estados Unidos, si puede haber otro tipo de presiones para obligar a nuestro país a imponer su política de frenar la migración, declaró el internacionalista Reynaldo Yunuen Ortega.

El experto afirmó a Notimex que habrá que estar muy atentos el próximo 5 de abril cuando Trump visite Calexico, donde podría darse un anuncio importante, como cerrar algunas garitas, lo que generaría una reacción de importantes sectores empresariales de la Unión Americana que tienen con nosotros una intensa relación comercial desde hace 40 años.

El investigador del Centro de Estudios Internacionales del Colegio de México dijo que es claro que Trump quiere mostrar su fuerza, con el propósito de imponer su visión sobre el fenómeno migratorio que tiene como propósito ingresar a Estados Unidos por cualquier medio.

Se trata, apuntó, de una demostración de fuerza, no sólo contra México, sino al interior de su país para hacer frente tanto a gobernadores como a congresistas estadounidenses que se han opuesto abiertamente a sus políticas migratorias, como construir un muro fronterizo.

Comentó que el gobierno de Trump quiere obligar a México a convertirse en lo que en derecho internacional se considera un tercer Estado receptor, de tal manera que una vez que los migrantes llegan a la frontera a pedir asilo, deben esperar del lado mexicano en tanto son revisados sus casos por autoridades migratorias de ese país.

“Se trata de un juicio que puede llevarse meses y hasta años para decidir si los migrantes son aceptados o no como asilados; hasta ahora dichos procesos tenían lugar dentro del territorio estadounidense en lo que llaman zonas de seguridad”, precisó el doctor de Ciencia Política por la Universidad de Columbia.

Señaló que después de que la fiscalía especial exoneró a Donald Trump del famoso Rusiagate, el mandatario estadounidense fortaleció su soberbia y ahora retomará los ataques contra México como actos de campaña con miras a reelegirse dentro de dos años.

Por eso es de esperarse, declaró, que su retórica antiinmigrante vuelva a ser el eje de sus discursos, particularmente atacando a lo que desde su parecer es la parte más débil, que es México, y lo presionará para que frene la migración centroamericana desde su frontera sur.

Sin duda, explicó, un posible cierre de las fronteras repercutiría gravemente a nuestro país, pero a Estados Unidos no sólo le repercutiría en la parte fronteriza, sino a nivel nacional, porque en primer lugar se quedaría sin la mano de obra barata que ofrecen los trabajadores migrantes, y no habría nadie que quiera trabajar en el sector agrícola, por ejemplo.

Aseveró que más que quedarse de brazos cruzados, para el gobierno mexicano representa uno de los retos más importantes frenar los ímpetus de Trump por la vía diplomática y utilizando todos las herramientas legales que ofrece el Derecho internacional.

Para ello, México debe impulsar entre los sectores estadounidenses una visión humanitaria de los migrantes que salen de su país no porque quieran, sino porque sufren en sus naciones de origen mucha violencia que afecta sus derechos humanos y no les permite aspirar a mejores condiciones de vida, por ello es que están migrando familias enteras.

Opinó que en lugar de pedir miles de millones de dólares para construir un muro que no le va a servir para nada, esos recursos los debería invertir en Centroamérica para generar las condiciones sociales y económicas que permitan a sus habitantes permanecer en sus países de origen.

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