Mujeres poetas en FIL de Minería

febrero 24, 2020

México. Notimex. Las poetas Nadia López, Diana del Ángel, Valeria List y Anaclara Muro cerraron —cada una, leyendo parte de su obra— la décimo cuarta edición del Ciclo de Escritoras Latinoamericanas en Minería, que coordina la poeta y narradora nacida en Santiago de Cuba, pero naturalizada mexicana, Odette Alonso.
      La primera en compartir su trabajo con los asistentes al Auditorio 6 de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería fue Nadia López, originaria de la mixteca alta de Oaxaca, pero quien, al lado de su familia, migró a los campos de San Quintín en Ensenada, Baja California. Con su poesía publicada en ediciones bilingües tu’un savi (mixteco) / español, ella —explicó— hace una reapropiación simbólica del territorio donde nació.
      “Escribir en mi lengua madre es, para mí, parte de la resistencia”. Sus poemas fueron extraídos de tres volúmenes: Ñu’ú vixo / Tierra mojada, publicado por Pluralia y el Gobierno de la Ciudad de México, Tikuxi kaa / El tren, un bello libro publicado por Almadía e ilustrado por Cuauhtémoc Wetzka, así como Isu ichi / El camino del venado, primer libro editado en una lengua indígena y en español dentro de la colección Punto de Partida: Poesía, proyecto editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
      La siguiente en leer fue Diana del Ángel, quien compartió obras inéditas. Era, la suya, una poesía reflexiva sobre el amor, la soledad, el abandono, la maternidad, pero también sobre los humores corporales, esas cosas que, dijo, “no nos gustan; sin embargo, pensé que también son poéticas”. En específico, desde la pantalla de su teléfono celular compartió unos versos sobre el cerumen.
      El tercer turno fue para Valeria List, quien de entrada extendió su ejemplar de La vida abierta, obra con la que ganó el Premio de Poesía Joven 2019, otorgado por la UNAM. Después recitó un fragmento de un largo poema inédito. Su trabajo describe ciertas emociones y su relación con la naturaleza y el entorno propio: “Los árboles lloran una vez al año/ y dejan su testimonio de hojas sueltas […]/ Todos los brazos de los árboles sirven para detener el cielo que a veces se cae”.
      La encargada de cerrar el ciclo fue Anaclara Muro, quien leyó algunos versos del libro No ser la Power Ranger rosa, publicado en León, Guanajuato, por Montea. Se trata de poemas escritos, precisamente, para ser leídos en voz alta, con una estructura que recuerda al cuento: situaciones familiares, cotidianas y académicas que hacen sonar la ironía y el reclamo con la musicalidad de acertadas metáforas.

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