Músicos se unen para crear un diario sonoro de la cuarentena

agosto 10, 2020

México/La Jornada. Músicos de todas las edades se unieron a la iniciativa Música en Cuarentena lanzada por el compositor Marco Aurelio Alvírez, en una experiencia-experimento en el que él se comprometió a componer lo que llama miniaturas: piezas de un minuto de duración, y quien aceptara el reto tenía que aprenderla, ensayarla y grabarla.

Hasta ahora hay 65 piezas compuestas, 63 de ellas grabadas, y faltan cinco más que estarán listas en los próximos días para completar 70 minipiezas.

Es como una especie de diario musical. El proyecto nació después de estar en el hospital en febrero, antes de que comenzara la pandemia. Acababa de terminar una obra para orquesta, y a veces nos cuesta mucho tiempo hacerlas y luego es una danza terrible de relaciones públicas y logística para encontrar quien la ponga. Pasa mucho tiempo antes de que estrenes una obra en la que le dejaste ocho meses de trabajo, y al estar en el hospital reflexioné acerca de ello, cuenta el compositor en entrevista.

Amplia respuesta al reto

“Porque uno es compositor y escribe música para, idealmente, escucharla en el concierto y tener la experiencia de la música.

Justo estaba regresando de la hospitalización cuando comenzó la cuarentena, entonces imaginé a los compañeros, a mis amigos y conocidos en la desesperación porque los oyeran tocar, y pensé que sería genial escribirles música nueva para que la pudieran presentar, y que sería una buena oportunidad tanto para ellos, al tener un foro para mostrarse, como para mí, para escribir cosas nuevas y que lo pudiéramos compartir y lo diéramos a la sociedad.

Estas piezas fueron pensadas para escribirse en un día y que los músicos interesados pudieran grabar en sus casas con sus teléfonos. Marco Aurelio compartió la idea en su cuenta de Facebook como un reto, pensando que quizá serían 15 personas quienes aceptarían; para su sorpresa, ese número llegó a 70: músicos de todas las edades, desde los nueve a los 65 años, estudiantes y profesionales.

Era ese momento en que pensábamos que íbamos a estar tres semanas encerrados; empecé a ver la respuesta y fue algo que se hizo muy grande. A todos por igual les contesté que sí, y les fui asignando su miniatura y su fecha, y así es como hemos construido todo este proyecto.

Componer las miniaturas también ha significado un ejercicio de disciplina, añade. Hubo días en los que me pasaba dos horas contemplándome para ver qué se me ocurría. Como compositor, he aprendido muchísimo acerca del oficio de componer. Creo firmemente, y lo tuve que comprobar, en esa frase que atribuyen a García Márquez: que las musas existen, pero te tienen que agarrar trabajando o, como decía Picasso, que después de 12 horas de trabajar la musa baja en algún momento.

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