No se puede aceptar la explotación y acostumbrarse a la trata de personas

Yhadira Paredes/Xalapa. La trata de personas va en aumento, es un crimen tan cotidiano que se ha vuelto invisible, mismo que destruye la dignidad humana y violenta los derechos humanos y se ha convertido en una esclavitud moderna, aseveró el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes. 

En el comunicado de este domingo, el sacerdote católico recordó que el pasado 30 de julio en la Conferencia del Episcopado Mexicano los obispos calificaron a la trata de personas como una llama en el cuerpo de la humanidad.

Lamentó que la trata de personas es un delito del que se habla poco pero forma parte de los graves problemas de la humanidad y es un crimen de lesa humanidad.

“Es una actividad ilícita que anualmente mueve miles de millones de dólares en el mundo. Este fenómeno se ha convertido en una actividad criminal muy lucrativa que compite a nivel mundial con el tráfico de drogas y de armas (…) un gramo de coca se vende sólo una vez, una mujer 45 veces al día”. 

Y es que, dijo, la trata de personas tiene como objeto la explotación de personas en cualquiera de sus formas o la limitación de la libertad individual. Las víctimas pueden ser mujeres, hombres, niñas o niños. 

Calificó a los reclutadores como personas sin escrúpulos que pueden vivir o estar muy cerca de sus víctimas; siempre van a aprovechar la situación de vulnerabilidad para enganchar a las personas y señala que los victimarios utilizan el engaño y la manipulación con un rostro de amabilidad; suelen ofrecer regalos, dinero, viajes o muy buenas oportunidades de empleo. 

Aunque coincidió con los miembros del Episcopado en que no se descarta que utilicen también métodos como el sometimiento con violencia o el rapto. 

Suazo Reyes manifestó que con la ratificación del Protocolo de Palermo el Estado Mexicano se comprometió ante la comunidad internacional a combatir la trata de personas y a desarrollar respuestas conjuntas en materia de prevención, protección y procesamiento.

Sin embargo, dijo,  ciertamente faltan acciones efectivas, que requieren de la colaboración y la coordinación de la sociedad civil, las iglesias, el sector empresarial y los medios de comunicación. 

Asimismo recordó las palabras del Papa Francisco en 2015 “Estamos frente a un fenómeno mundial que sobrepasa las competencias de una sola comunidad o nación. No podemos mantenernos indiferentes ante esta “llaga” que supura y daña el cuerpo de la humanidad y de la Iglesia”. 

Finalmente, señaló que no se puede aceptar la explotación y acostumbrarse al sufrimiento, por lo que debe promover la cultura de la denuncia. 

“Mientras la trata de personas permanezca oculta, los traficantes de personas continuarán actuando con impunidad”, finalizó el vocero en su comunicado. 

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