Piden Sembrando Vida para santuario de Mariposa Monarca

febrero 11, 2020

El Rosario/Notimex. Ejidatarios que cuidan el Santuario de la Mariposa Monarca El Rosario solicitan al gobierno federal extienda el Programa Sembrando Vida a esta región de Michoacán porque de aquí surten de agua al sistema Cutzamala, que abastece a la Ciudad de México.

“Queremos seguir reforestando, le pedimos al gobierno federal y al de Michoacán que nos sigan apoyando para la conservación de este santuario y la conservación de los bosques que mucha falta nos hace, porque de ellos obtenemos oxígeno y agua”, declaró a Notimex Miguel Ángel Cruz Domínguez, comisariado del ejido El Rosario.

Agregó que en una visita del presidente Andrés Manuel López Obrador se le planteó la necesidad de desarrollar un programa de atención a la región.

“Cuando vino a Michoacán le presentamos un proyecto bien diseñado, queremos que nos apoye con unos viveros y el mantenimiento de nuestros bosques, tenemos tres viveros, pero a esfuerzo de nosotros, sí ocupamos que nos apoyen todos. No nos ha dado ninguna respuesta. Estamos hablando de unos dos millones de pesos, que no es nada para lo que nos dan los bosques”, destacó.

La región boscosa produce agua para abastecer parte de las necesidades de la población que habita la Ciudad de México.

“Todo este cerro El Campanario en el ejido El Rosario, en Angangueo, Valle de Bravo, Estado de México, todo se va para el sistema Cutzamala, una parte sale también de nuestros manantiales que salen aquí, todo se va al sistema en cantidad grande”, explicó el comisariado.

Expresó que el riesgo de no continuar la reforestación es que la producción de agua y oxígeno disminuya.

“Si no lo cuidamos, se acaba el agua. Cuidando el bosque, reforestando, que no haya talas clandestinas y estar al pendiente en este tiempo de secas con el fuego, que no entre, que no haya incendios”, relató respecto al trabajo que desarrollan los ejidatarios que cuidan el hábitat de la Mariposa Monarca.

La extensión del bosque hace necesario repartir las tareas de vigilancia de la zona para evitar a los taladores clandestinos que cortan los árboles sin permiso.

“Nosotros vigilamos nuestros bosques de día y de noche, ahorita tenemos 10 grupos que andan de día y de noche en el bosque, andan dando sus rondines y también en las noches los 365 días del año, son como tres mil hectáreas”, explicó Cruz Domínguez.

La tala de árboles se inició hace décadas, pero los ejidatarios decidieron volver a la vocación original de la tierra reforestando los bosques.

“Al contrario, nosotros hemos cambiado alrededor de mil parcelas, serían unas hectáreas de que eran de cultivo y las hemos cambiado a bosque, de donde se sembraba maíz, ahora tenemos bosque. O sea que aquí a lo que le estamos apostando con todas las ganas es al bosque”, reafirmó.

Añadió que los apoyos de programas para el campo los cancelaron y ellos han tenidos con sus propios recursos continuar la reforestación de los cerros.

“Los que cambiaron de cultivo a árbol, se les estaba dando Procampo, el gobierno nos lo estaba dando, nos lo quitó el año pasado, pero aún así nosotros seguimos reforestando, yo en lo particular, este año dije voy a seguirle apostando al bosque, el maíz me da poco, son tierras de bosque, entonces ahorita dije, «tres hectáreas más de bosque», y así muchos compañeros de una hectárea, de dos hectáreas, tres hectáreas”, señaló el comisariado.

Externó su desaliento por la falta de atención del gobierno a la región, “aquí no nos va a llegar, siento yo porque no hay, no nos ha llegado nada. Ahorita con los recursos que vinieron de Conafor (Comisión Nacional Forestal), pues fue bien poquito”, aseguró.

José Juan García, ejidatario, tesorero del comisariado, expresó su inconformidad por la ausencia de la atención gubernamental a la zona.

“Sembrando Vida, fue una cortina de humo nada más, porque nos dijeron que hay que sembrar pinos, árboles, nosotros los sembramos, pero no llega ningún apoyo, del gobierno federal no tenemos ningún apoyo”, reiteró.

Lo mismo expresa Juan González Piña, ejidatario, “tengo dos hectáreas y media, ya están grandes los árboles, nunca me llegó el recurso”.

En la región los ejidatarios han reforestado alrededor de 600 hectáreas de pinos y oyameles, pero hace falta más esfuerzo económico y de trabajo para continuar esta tarea que beneficia al medio ambiente y a los seres humanos, así como a la conservación de la mariposa Monarca.

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