Preguntas de investigaciones guían a la interdisciplina: arqueólogas

junio 8, 2020

Redacción. UV. Antropología forense, bioarqueología, geología, taxonomía, densidad poblacional, fueron solo algunos de los conceptos que desarrollaron seis destacadas arqueólogas del país en la segunda edición del Webinario Internacional de Arqueología (WIA), organizado por la Universidad Veracruzana (UV) a través del cuerpo académico (CA) Arqueología del Paisaje y Cosmovisión. 

La sesión se desarrolló el jueves 4 de junio bajo el título “La Importancia del trabajo interdisciplinario en la arqueología”. En ella participaron Lourdes Budar, organizadora del evento y directora de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI); Vera Tiesler, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y especialista en Antropología Esquelética. 

 Por parte de la UV, Yamile Lira López, directora del Instituto de Antropología (IA); Virginia Arieta Baizabal, una de las coordinadoras del Diplomado en Antropología Contemporánea del IA y titular de la investigación “Dinámica poblacional e interacciones sociopolíticas en la región de Capoacan. Proyecto Arqueológico ‘Antonio Plaza’ ”; Margarita Meza Manzanilla, titular del Laboratorio de Bioarqueología y Antropología Forense, también del IA, y María Antonia Aguilar Pérez, directora de la Facultad de Antropología. 

Virginia Arieta se remontó a su formación en el programa de Arqueología UV (2001-2005), pues ésta estuvo basada en la interdisciplina y la discusión teórica en ese tenor; dicha línea siguió en los posgrados que realizó en la Universidad Nacional Autónoma de México.  

“Esta breve introducción que hago de mi contexto es para mencionarles que yo no concibo otra manera de hacer arqueología que no sea interdisciplinariamente. La arqueología es interdisciplinaria y punto.” 

Por otro lado, mencionó que en ocasiones el interés en hacer interdisciplina deja de lado la intradisciplina con la antropología social, lingüística o física. “Creo que hacer intradisciplina nos dará claridad para hacer o construir interdisciplina, utilizo una analogía: hay que barrer la casa antes de traer a los invitados.” 

La arqueóloga, cuya especialidad es la densidad poblacional, también habló de la importancia de ver a las primeras aliadas, las de las ciencias sociales, antes que a otras, como la química o la física. 

“Tenemos que aprender a conocer nuestros límites para poder cruzar esas fronteras, y eso implica un respeto de la disciplina. Cuando trabajo con los demógrafos ellos determinan ciertas cosas, cuando en la arqueología no podemos determinar básicamente nada –estimamos– y para ellos resulta un choque; ellos manejan tiempos muy cortos, nosotros manejamos ciertos rangos y los geólogos manejan otros mucho más abruptos. Creo que es complicado cruzar puntos teóricos, mas no imposible.” 

Por su parte, Vera Tiesler comentó que hablar de interdisciplina es un anclaje afortunado. Para ella, es importante saber formular preguntas de investigación que rebasen los límites disciplinares e intradisciplinares que van a través de los tiempos, espacios y sociedades. 

En su caso, lo que quería abarcar desde la medicina, la antropología física, arqueología, incluso historia del arte, queda patente en el hacer de la bioarqueología. Una definición de ésta, dijo, como línea para investigar el pasado sería “el estudio de restos humanos como parte del contexto arqueológico –mortuorio, en particular–. Una especie de lado humano de nuestro pasado es el lente de lo que comunican los cuerpos, una vez que los ponemos en su contexto”. 

Para ella, estamos verdaderamente en la panacea de la interdisciplina en el ámbito mesoamericano, con la cantidad de información que es posible utilizar y confrontar –no sólo en cuanto al dato arqueológico, sino la epigrafía, iconografía y más, lo que Alfredo López Austin denominó “gran armazón cultural mesoamericano”, que nos posibilita brincar disciplinas, tiempos, regiones. 

A propósito de la contingencia por Covid-19, habló de la posibilidad de investigar pandemias en tiempos prehispánicos, más allá de los dichos plasmados en las fuentes históricas. 

“Tenemos otras posibilidades de investigar pandemias, averiguando la cuestión taxonómica: entierros múltiples que hablan de una falta de culto dirigido al difunto, de una especie de urgencia, inclusive de terror, que bien pudo haber tenido un origen no sólo en patologías  sociales, crisis, aspectos de guerra, sino también de enfermedades. Todo está sobre la mesa, por indagar sistemáticamente.” 

En su intervención, Yamile Lira subrayó: “La arqueología es una ciencia riquísima y tan multidisciplinaria e interdisciplinaria puede ser, como objetos arqueológicos y temas de investigación se pueden tratar”. 

También retomó el asunto de las preguntas de investigación y aclaró que quienes son profesionales de la arqueología no lo saben todo. “No quiero que se malentienda que ‘abusamos o utilizamos’ a un químico o un geólogo. Es una unión”. 

La metodología, dijo, es acorde al material cultural que se estudia. Sin embargo, “cuando entra la fluidez en este trabajo multidisciplinario e interdisciplinario es justamente entre la teoría y el planteamiento de las preguntas de investigación, los objetivos y lo que quiere el proyecto”. 

Por su parte, María Antonia Aguilar habló de la interdisciplina en la que se forman los estudiantes de Arqueología UV y enfatizó el asunto de la pregunta de investigación. 

“Las preguntas de investigación nos van a guiar hacia dónde queremos ir. Si lo que quiero estudiar es la obsidiana, tendré que acercarme con especialistas que conozcan de suelos, yacimientos, las condiciones petrográficas y de cómo se manufacturaba. Nos lleva a conocer de otras disciplinas, no podemos hacerlo solos, siempre estamos en vinculación.” 

Por su parte, Margarita Meza habló de un proyecto interdisciplinario en el que participó, sobre la sífilis en un antiguo y extinto hospital de la Ciudad de México; también expuso que el principal obstáculo para desarrollar este tipo de investigaciones es el desconocimiento de todo lo que pueden aportar otras ciencias –como las naturales, sociales y exactas– a un proyecto de investigación arqueológica. 

“También está el desconocimiento de dónde están esos investigadores, tocar su puerta y entusiasmarles con nuestro proyecto, para que puedan estar interesados.” 

Lourdes Budar, amén de sus planteamientos sobre el tema y la moderación de la mesa, habló de la buena acogida que ha tenido este ejercicio académico. Rectificó las cifras de la audiencia del conversatorio de apertura, el del 28 de abril: más de cuatro mil personas en vivo. 

En esta segunda edición, citó, hubo público de Argentina, Costa Rica, Bolivia, República Dominicana, Perú, Venezuela, Guatemala, Brasil, Ecuador, Colombia, Honduras, México, Estados Unidos, España, Italia y una persona de Noruega. 

Dicha audiencia es participativa, la propia rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, preguntó a las académicas de esta casa de estudios cómo ha permitido el Área de Formación de Elección Libre integrar experiencias educativas de otras áreas académicas o disciplinas a la formación de profesionales de la arqueología. 

Las panelistas también hablaron de los obstáculos en investigaciones interdisciplinarias, de sus proyectos en sí y de los que se han desarrollado en el país, y en su opinión son sobresalientes respecto al tema que les ocupó en este conversatorio. 

Para ver las sesiones anteriores o ser partícipe de las venideras se puede consultar el Facebook WIA.UV.

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