Próxima pandemia para África sera el desempleo

abril 20, 2020

Lagos. Notimex. La crisis de coronavirus que golpea cada vez más duro en África no es la única amenaza a la que la población se enfrenta. El desempleo y el hambre se ciernen sobre los africanos como la siguiente gran causa de muerte.

El peligro del desempleo, que las medidas de aislamiento social ya causaron, afecta a gran parte de la población, sobre todo a la que vive del trabajo informal o independiente.

Ese es el caso de Kemi Adepoju, modista de la ciudad más poblada de Nigeria y segunda ciudad más grande de África, sólo después de El Cairo: Lagos. Adepoju relata que ha cosido una gran cantidad de vestidos que sus clientes no pueden recoger debido al bloqueo que existe para evitar la movilidad en la ciudad.

«Este bloqueo vino sobre nosotros de repente. Usé todo mi dinero para comprar tela. Si lo hubiera sabido, lo habría usado para comprar comida», dijo Adepoju, en una entrevista publicada en The New York Times.

Adepoju, como gran parte de la población, no tiene casa propia: renta en un suburbio de Lagos, y además tiene dos hijos a los que mantener.

Lagos es considerada la Venecia africana. Sin embargo, dista mucho de ofrecer postales idealizadas de belleza en arquitectura. Más bien, arrancarle espacio al agua y construir sobre ríos e incluso sobre el mar, ha sido parte de la necesidad de contar con vivienda, aunque no sea digna.

Dos terceras partes de la ciudad están habitadas por gente de escasos recursos que se arremolina en los alrededores, formando un cinturón de pobreza; imagen que ya es usual en todas las grandes ciudades del mundo.

La población de las periferias de Lagos no está estática, las favelas son espacios de constante movimiento porque eso le queda a los más desfavorecidos: buscar el pan que van a comer ese mismo día. Si no trabajas hoy, no comes hoy.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), casi 86 por ciento de la población de África se dedica al trabajo informal. El desempleo también es altísimo en la región. Sudáfrica tiene la tasa más alta del mundo, con más de 25 por ciento de desempleo. Le siguen Túnez y Sudán con 15 y 13 por ciento, respectivamente.

De todos los sectores sociales, el que tiene condiciones más contradictorias probablemente sea el de los jóvenes: mientras que son menos vulnerables al COVID-19, tienen altísimos niveles de desocupación.

Según datos publicados en marzo por la OIT, durante 2019 no se lograron reducir los niveles de desempleo y falta de educación en ningún lugar del mundo, pero en zonas de África la situación era peor. Además, las cifras antes de la pandemia ya eran desalentadoras y no se esperaba que mejoraran.

Para la zona del norte de África la tasa de desempleo fue 30.2 por cierto en 2019 y en 2020 se esperaba que se redujera un poco hasta llegar a 29.8 durante 2020, y 29.6 en 2021. Aun así, la tasa de desempleo es muy superior al promedio mundial, que ha oscilado alrededor de 13 por cierto.

El dato resulta todavía más alarmante si lo comparamos con el 8.8 por ciento de desempleo que se registró en Norteamérica durante 2019. Para dicha región, en comparación con la zona norafricana, se esperaba que creciera a un máximo de 9.4 por ciento en 2021

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