Todo por dinero…

¿Por qué la embestida contra el Instituto Nacional Electoral y la pretensión de cerrar la llave presupuestal a los partidos políticos? La historia está llena de lecciones y pareciera que los nuevos dueños del poder apuestan a la sinrazón y la amnesia.

Mire usted. La irrupción de la sedicente izquierda al poder fue producto de un largo periodo de gestación de la democracia mexicana que arrancó cuando José López Portillo, quiérase que no, para legitimar su gobierno, toda vez que careció de contendiente en la elección presidencial, tuvo en Jesús Reyes Heroles al ideólogo e impulsor de una apertura en la democracia horizontal que privaba en aquellos días del inicio del sexenio de la Solución Somos Todos.

Y, al año siguiente de haber rendido protesta como Presidente de México, López Portillo recibió de Reyes Heroles la iniciativa de reforma política que dio vida a la Ley Federal de Organizaciones y Políticas y Procedimientos Electorales conocida como LOPPE.

Con ello abrió espacios para que la oposición radical que había tomado las armas, saliera de la clandestinidad y asumiera su papel en la correlación de fuerzas; por supuesto, las condiciones políticas eran otras y hoy se vive la consecuencia de esa apertura que va más allá de un proceso democrático, porque personajes, actores o herederos de aquella llamada guerra sucia se asumen dueños de la verdad y pretenden escribir un capítulo de esta historia nacional con el desmantelamiento del sistema al que pertenecen y que, sobre todo, les dio la posibilidad de llegar al poder.

Un ejemplo de estos personajes de flaca memoria y subrayado protagonismo es Mario Delgado Carrillo, quien presume haber estudiado, incluso en el extranjero, merced a una beca, mas no refiere que es parte de esa generación de itamitas, es decir, de estudiantes del ITAM, semillero de actores del neoliberalismo que tanto prurito provoca al señorpresidente.

Resulta que, apenas al arranque de esta semana, en su mensaje de clausura del Parlamento Juvenil 2019 en el Palacio Legislativo de San Lázaro, Delgado Carrillo incurrió en esa interesante amnesia o las mentiras a medias que igual critica en la oposición.

A los jóvenes participantes en ese ejercicio parlamentario, Mario les dijo:

“Ahora vivimos en una democracia y es una revolución pacífica que se dio en las urnas, porque no podemos llamar de otra manera la irrupción de 30 millones de mexicanos en una elección. No teníamos precedente de ello.

“Y el mundo está muy atento a lo que pueda pasar en México. ¿Cómo encauzar este cambio por la vida democrática? Es una oportunidad extraordinaria. Y no es un cambio de partido, es un cambio de régimen político y es un cambio de modelo económico”.

Bien por ese mensaje lleno de orgullo por la democracia mexicana. Entonces, la pregunta es por qué la insistencia de desmantelar al Instituto Nacional Electoral y al sistema de partidos políticos mediante reformas que se soportan en la inanición presupuestal y abren la puerta a un descarado control del Consejo General del INE que, en abril del año entrante deberá elegir a cuatro relevos de consejeros electorales.

¿Por qué pretender acotar al periodo del consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello a un ejercicio de cuatro años?

Es cierto, la democracia mexicana es cara, sin duda muy cara. Pero es la que los partidos políticos, Morena entre ellos y en su momento los perredistas de entonces que hoy son parte del club del licenciado López Obrador, aprobaron en recurrentes reformas políticas que, al final de cada sexenio, han sido parches que satisficieron la voluntad del dueño del poder en turno, del Presidente de la República.

Hoy, con la cantaleta de que son diferentes y no se parecen en nada a sus antecesores pretenden reducir presupuesto al INE y el financiamiento a partidos políticos cortarlo en 50 por ciento. ¿Se vale? Bueno, Morena no pierde nada porque es el partido en el poder y, desde el poder, se puede apoyar como ha sido en cada administración.

¿O estarán vacunados contra esos respaldos económicos de fuentes que no suelen dejar huellas?

Por lo pronto, desde el Partido Acción Nacional, el coordinador de sus diputados federales, Juan Carlos Romero Hicks sostuvo que en el tema de financiamiento a partidos políticos no acompañarán al dictamen que está listo desde la semana pasada, pero que Mario Delgado evitó someter a la consideración del pleno cameral, mediante un recurso que reventó la sesión en que debía debatirse.

Delgado Carrillo no tiene el consenso de las bancadas para lograr la votación calificada que requiere una reforma constitucional, que es la correspondiente a la reducción al financiamiento a los partidos políticos.

El pasado 4 de noviembre, Delgado dijo que disminuir ese financiamiento implicaría un ahorro de dos mil 500 millones de pesos para el siguiente año, es decir, en el año fiscal 2020, aunque quizá ya no se registraría en el Presupuesto de Egresos de la Federación que el próximo viernes debe ser aprobado como marca la ley.

Sí, pero, para el año 2021 los partidos no tendrían el margen financiero suficiente para su participación en la elección intermedia. ¿Así o más burda la pretensión del alfil del señorpresidente en la Cámara de Diputados?

Por eso, sin duda, el diputado coordinador de la bancada del PAN en la Cámara baja y ex gobernador de Guanajuato, es decir, el experimentado Juan Carlos Romero Hicks acusó que la iniciativa de Morena es una simulación demagógica y debería verse una reforma política integral.

Y refirió que “es un reciclaje de una propuesta aleatoria a crítica e incompleta de (del diputado de Morena) Sergio Gutiérrez Luna, que hizo desde abril, o sea, no es una propuesta reciente y que se empezó a procesar en consultas con la Comisión de Gobernación. Entonces, en el tema de partidos, primero, no es una reforma integral, es una simulación, pongamos los números a la casa.

“Segundo, el financiamiento completo de partidos políticos, en números redondos son 5 mil 240 millones de pesos, vamos a redondear esto  en 2 mil 600 millones de pesos, cuando este Gobierno genera clientelas, no atiende el tema de la pobreza”.

¿Qué respondió Mario Delgado?  

Sí, hay iniciativas todos los días, muchas de los diputados; ésa es una iniciativa de un diputado, o de varios diputados de Morena, pero no es una iniciativa de la fracción parlamentaria. Entonces, ahí me extraña el debate público que se ha hecho en torno a esto, creo que está exagerado respecto a esa iniciativa, es una más de las muchas que hay.

“Y me extraña el ambiente de tanta desinformación, por llamarlo de alguna manera, en torno al INE, a partir de que se plantea de que ya va a ir al pleno la iniciativa de reducir en un 50% el financiamiento a partidos, empiezan a salir todos estos rumores, todas estas mentiras, vino aquí el presidente del INE a soltar los diablos de cualquier cantidad de hipótesis”.

No, Lorenzo Córdova no soltó los diablos. El tema lo puso en la mesa Morena; incluso, el mismo miércoles en que se debatiría el tema del financiamiento a partidos políticos, el inquilino de Palacio lo festejó. Pero la falló Mario Delgado y ahora, bueno, dice que será la semana próxima, pero no cuenta con el número de votos necesario para la reforma constitucional. Hasta el PES ya dijo que no va con esta idea de cortarles financiamiento. Y todo por dinero. Conste

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